Avelino
Poeta veterano/a en el portal
No importa la hora,
el año, la fecha ni el minuto.
Justicia, libertad...!
conceptos anticuados,
perdieron su vigencia
sonora y discutible...
Esto fué mucho después
cuando se desarmaron
las últimas metralletas.
Cuando el calor humano
fue absuelto
por el frío de todos los inviernos.
Cuando en la cara de los mas viejos
se oxidaba la memoria
de los últimos fusiles,
Mucho, pero mucho después
que esta gran humanidad
cumplió su última guerra....
Cuando murieron las palabras,
crimen, mentira, autoridad, odio
pero cuando nacieron otras
haciendo crecer
el dicionario de la voz universal.
Cuando ni sabían ya
quien era el autor de la inocencia.
Cuando nadie decía "te quiero"
porque quererse
era lo mismo que comer.
Entonces;
en una oscura noche
o, durante la misma claridad del día
cuando estaban
todos juntos y felices
tiernamente entregados
al trabajo y a la dicha.
Y no imaginaban siquiera
alguna interferencia
porque no eran tiempos, claro,
de miedo o sobresaltos.
Eran otros tiempos....
Y de pronto llegó él,
violento y agresivo
como un mal recuerdo
o un resabio de épocas pasadas.
Se detuvo iracundo
ante los pobres rostros asustados,
los presentes sorprendidos
sólo atinaron a,
callar la risa, detener el canto
y él con pasmosa frialdad
y premeditado acento
comenzó a hablar de las estrellas
de las rosas,
de todas esas cosas.....
el año, la fecha ni el minuto.
Justicia, libertad...!
conceptos anticuados,
perdieron su vigencia
sonora y discutible...
Esto fué mucho después
cuando se desarmaron
las últimas metralletas.
Cuando el calor humano
fue absuelto
por el frío de todos los inviernos.
Cuando en la cara de los mas viejos
se oxidaba la memoria
de los últimos fusiles,
Mucho, pero mucho después
que esta gran humanidad
cumplió su última guerra....
Cuando murieron las palabras,
crimen, mentira, autoridad, odio
pero cuando nacieron otras
haciendo crecer
el dicionario de la voz universal.
Cuando ni sabían ya
quien era el autor de la inocencia.
Cuando nadie decía "te quiero"
porque quererse
era lo mismo que comer.
Entonces;
en una oscura noche
o, durante la misma claridad del día
cuando estaban
todos juntos y felices
tiernamente entregados
al trabajo y a la dicha.
Y no imaginaban siquiera
alguna interferencia
porque no eran tiempos, claro,
de miedo o sobresaltos.
Eran otros tiempos....
Y de pronto llegó él,
violento y agresivo
como un mal recuerdo
o un resabio de épocas pasadas.
Se detuvo iracundo
ante los pobres rostros asustados,
los presentes sorprendidos
sólo atinaron a,
callar la risa, detener el canto
y él con pasmosa frialdad
y premeditado acento
comenzó a hablar de las estrellas
de las rosas,
de todas esas cosas.....
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