Nommo
Poeta veterano en el portal
Para llegar hasta mí, te hace falta mucho entrenamiento.
Porque no me puedes concebir así como así.
Sino a través de cientos de experimentos.
Me darás a luz, y verás que valgo mucho la pena.
Junto a mí, atraviesas los muros de la prisión, y rompes todas las cadenas.
Libre, al fin, de los engaños típicos de la mente humana.
Que se atreve a manifestarse y quedarse atónita, al ver que es superior al resto.
Cuando lo correcto sería crear, manifestarnos y latir, y disfrutar de nuestra obra.
Somos únicos, no especiales. Menospreciar a tus semejantes, sobra.
Pero claro, apesto.
Desde lejos, parezco el enemigo a batir. El adversario inclemente.
Y como la indeterminación reinante sugiere un Futuro incierto,
no puede haber rescate. Sino sólo, redención cristiana.
Pues tampoco hay amuletos.
Pero doy seguridad, pues soy el color violeta.
Blanco-azulado, dorado y violeta: ¡ Eso es el Creador !
Si no te fías de mí, entonces, mira arriba, a las nubes de cielo.
Y esos atardeceres que parece que están perfumados de fragancias y ungüentos.
Entonces, yo soy el último eslabón. No te arruines. Cuenta conmigo; aguarda; espera.
Porque no me puedes concebir así como así.
Sino a través de cientos de experimentos.
Me darás a luz, y verás que valgo mucho la pena.
Junto a mí, atraviesas los muros de la prisión, y rompes todas las cadenas.
Libre, al fin, de los engaños típicos de la mente humana.
Que se atreve a manifestarse y quedarse atónita, al ver que es superior al resto.
Cuando lo correcto sería crear, manifestarnos y latir, y disfrutar de nuestra obra.
Somos únicos, no especiales. Menospreciar a tus semejantes, sobra.
Pero claro, apesto.
Desde lejos, parezco el enemigo a batir. El adversario inclemente.
Y como la indeterminación reinante sugiere un Futuro incierto,
no puede haber rescate. Sino sólo, redención cristiana.
Pues tampoco hay amuletos.
Pero doy seguridad, pues soy el color violeta.
Blanco-azulado, dorado y violeta: ¡ Eso es el Creador !
Si no te fías de mí, entonces, mira arriba, a las nubes de cielo.
Y esos atardeceres que parece que están perfumados de fragancias y ungüentos.
Entonces, yo soy el último eslabón. No te arruines. Cuenta conmigo; aguarda; espera.
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