Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Cuerdas en azul,
con el mar de sirenas,
entonando su réquiem sereno,
transformándose en la tormenta,
que destruirá los gritos...
embelesado por el solo,
que entonas en blanco,
con la espuma bendita,
que lame tus pies...
Un melancólico alegreto,
que parece no ceder,
a las lágrimas que caen,
como olas rompiéndose en las rocas,
estremeciendo a Poseidón,
arrancando mi sollozo,
Más el movimiento sigue,
con estacatto que arranca,
los aplausos de tiburones,
con las piruetas de delfines,
canta la ballena,
al celebrar tu obra...
Continua el recital,
con amplios acordes,
que hacen llorar al instrumento,
entre ojos verdes cerrados,
para abrirlos como esmeralda brillante,
que atrapa mis sentidos...
Pasos ligeros entre océanos,
que lleva el viento tus cabellos,
con la fina cintura cálida,
que me dice que también eres mujer,
mortal e inmortal...
Melodía desesperada,
con la luz de las estrellas,
que forman la cruz,
que se pende en tu cuello,
más no por fe de una mentira,
si no por las cuatro facetas,
de entre elementos concedidos,
a tu sonrisa fina... sutil,
Muere el Sol entre las olas,
para pasearse la Luna orgullosa,
celosa de tu piel,
celosa de tu armonía,
que la tierra ha dejado,
la marca eterna en tus entrañas...
Fundes la tierra,
fundes el mar,
para crear tu sinfonía,
que sea solo en violín,
solo en agua... en mares...
Aplaudiré lo indomable,
del corazón fogoso que posees,
con la eterna melancolía,
que será mi dulce... mi delicia,
atrapando entre tus huesos,
una lágrima mía...
Violín y agua,
olas y tú,
Mar y ojos,
verdes y serenos,
queridos... esperados...
L.V.
con el mar de sirenas,
entonando su réquiem sereno,
transformándose en la tormenta,
que destruirá los gritos...
embelesado por el solo,
que entonas en blanco,
con la espuma bendita,
que lame tus pies...
Un melancólico alegreto,
que parece no ceder,
a las lágrimas que caen,
como olas rompiéndose en las rocas,
estremeciendo a Poseidón,
arrancando mi sollozo,
Más el movimiento sigue,
con estacatto que arranca,
los aplausos de tiburones,
con las piruetas de delfines,
canta la ballena,
al celebrar tu obra...
Continua el recital,
con amplios acordes,
que hacen llorar al instrumento,
entre ojos verdes cerrados,
para abrirlos como esmeralda brillante,
que atrapa mis sentidos...
Pasos ligeros entre océanos,
que lleva el viento tus cabellos,
con la fina cintura cálida,
que me dice que también eres mujer,
mortal e inmortal...
Melodía desesperada,
con la luz de las estrellas,
que forman la cruz,
que se pende en tu cuello,
más no por fe de una mentira,
si no por las cuatro facetas,
de entre elementos concedidos,
a tu sonrisa fina... sutil,
Muere el Sol entre las olas,
para pasearse la Luna orgullosa,
celosa de tu piel,
celosa de tu armonía,
que la tierra ha dejado,
la marca eterna en tus entrañas...
Fundes la tierra,
fundes el mar,
para crear tu sinfonía,
que sea solo en violín,
solo en agua... en mares...
Aplaudiré lo indomable,
del corazón fogoso que posees,
con la eterna melancolía,
que será mi dulce... mi delicia,
atrapando entre tus huesos,
una lágrima mía...
Violín y agua,
olas y tú,
Mar y ojos,
verdes y serenos,
queridos... esperados...
L.V.