Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Cuerdas intocables,
que desnudan las notas al viento,
con el sonido de lo celeste,
entre divinas sonrisas,
que guardan tu misticismo...
Ojos profundos,
en melodías completas,
que acarician con roce,
que trascienden entre nubes...
Filamentos de rosa,
que se esparcen,
con el polen colectado,
por la gracia de tu ventisca,
que arranca una lágrima...
Huracán poderoso,
escondido entre solos,
en pianissimo comienzo,
para un crescendo...
¡Pasión sublime!
¡Arrasadora boca!
¡Que siga tus notas!
¡Neumas furiosos!
con las fusas que le siguen,
entre compases de 5/4...
¡Tu belleza al vuelo!
¡Ojos cerrados... alma libre!
Con la musa que eres,
entonando himno solemne,
rezando en mis susurros,
queriéndome en distancia...
Azul cielo,
que se conjugue con nubes blancas,
para oscurecerse a tu llamado,
con la tormenta por respuesta...
¡Sigue violinista divina!
¡Convirtiendo el viento en tu esclavo!
¡Al sonar de instrumento bello!
¡Que acarician tus manos!
¡Llevando el lamento, la gracia... la fe!
¡Y ahogando mi felicidad en sonrisa!
¡Aplausos a lo virtuoso de tu alma!
¡Que quede sublime... eterno!
¡Así!... lleve siempre... ¡Violín-Viento!
¡Musa de aire... amante de tierra!
¡Corazón de fuego! ¡Llanto de agua!
Hechizo... hechizo... llamadme...
solo llamadme...
Entre valles y montañas,
el eco llevadero,
de gloriosa melodía,
envuelta en tempestiva,
arremolinándose en las cordilleras,
para esparcir tú aliento,
fragante de rosas...
Ojos verdosos,
que alimentan el venir e ir,
concierto para dos,
que será de una sola pieza...
¡Toca las puntas del cielo!
¡Entrega la paz en el viento!
¡Y así entrégame tu secreto!
¡Así como los pétalos de mi rosa cayeron!
¡Ante el velo de tu susurro!...
Llevadme... llevadme,
entre plicas, entre partituras,
ahí hasta dond estés,
con la síncopa de tu latir...
abracémonos... en el viento...
Caminemos en el aire,
en concierto etéreo,
de sonetos completos,
para un réquiem...
Viento... Viento...
L.V.
que desnudan las notas al viento,
con el sonido de lo celeste,
entre divinas sonrisas,
que guardan tu misticismo...
Ojos profundos,
en melodías completas,
que acarician con roce,
que trascienden entre nubes...
Filamentos de rosa,
que se esparcen,
con el polen colectado,
por la gracia de tu ventisca,
que arranca una lágrima...
Huracán poderoso,
escondido entre solos,
en pianissimo comienzo,
para un crescendo...
¡Pasión sublime!
¡Arrasadora boca!
¡Que siga tus notas!
¡Neumas furiosos!
con las fusas que le siguen,
entre compases de 5/4...
¡Tu belleza al vuelo!
¡Ojos cerrados... alma libre!
Con la musa que eres,
entonando himno solemne,
rezando en mis susurros,
queriéndome en distancia...
Azul cielo,
que se conjugue con nubes blancas,
para oscurecerse a tu llamado,
con la tormenta por respuesta...
¡Sigue violinista divina!
¡Convirtiendo el viento en tu esclavo!
¡Al sonar de instrumento bello!
¡Que acarician tus manos!
¡Llevando el lamento, la gracia... la fe!
¡Y ahogando mi felicidad en sonrisa!
¡Aplausos a lo virtuoso de tu alma!
¡Que quede sublime... eterno!
¡Así!... lleve siempre... ¡Violín-Viento!
¡Musa de aire... amante de tierra!
¡Corazón de fuego! ¡Llanto de agua!
Hechizo... hechizo... llamadme...
solo llamadme...
Entre valles y montañas,
el eco llevadero,
de gloriosa melodía,
envuelta en tempestiva,
arremolinándose en las cordilleras,
para esparcir tú aliento,
fragante de rosas...
Ojos verdosos,
que alimentan el venir e ir,
concierto para dos,
que será de una sola pieza...
¡Toca las puntas del cielo!
¡Entrega la paz en el viento!
¡Y así entrégame tu secreto!
¡Así como los pétalos de mi rosa cayeron!
¡Ante el velo de tu susurro!...
Llevadme... llevadme,
entre plicas, entre partituras,
ahí hasta dond estés,
con la síncopa de tu latir...
abracémonos... en el viento...
Caminemos en el aire,
en concierto etéreo,
de sonetos completos,
para un réquiem...
Viento... Viento...
L.V.