Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Cuerdas... brasas,
rojo blanquecino,
que arda en las entrañas,
de tierra que expulsa lava,
como tu mirar...
Fuertes melodías,
que destrozan el cielo,
arrancando la pasión,
que tu vestido rojo,
inflama mi deseo...
Que las plicas se derritan,
con la fuerza de las llamas,
que es como tu alma,
poderosa y candente,
en brisa tibia que acompaña tu ternura,
repliquen las olas amarillas,
con el firmamento en azufre,
que nada escapa,
a la pasión de tus rojos,
combinado al verde de tu mirar,
crisoles y primas...
Cintura plena,
que emerge hermosa,
entre el ombligo que es cáliz,
donde deposité mi fuego...
Sonatas atropelladas,
en un bit estremecedor,
que las rocas no resistan,
el pasar de tus ansias,
vertidos colores,
que asemejan al sol,
con fuego tremendo,
que quema al idiota,
dando vida a tierra,
dando luz al árbol,
Fruta de pecado,
en el carmesí de tus labios,
que ahora tus dedos,
centellas de fuego...
No resistirán más las notas,
que aprendo en tu medio,
con el castigo perpetuo,
de quemarme si me alejo,
entre tu corazón y violín...
Que nace de estrella flamígera,
con el solo que arranca,
a los demonios de su averno,
con el baile sublime,
de tus tacones....
Vía láctea con sol incandescente,
al saber que tocas,
al saber que vives,
al saber que eres...
Por siempre...
Mi violín Fuego....
Forjado en la montaña destino,
entre bosques verdes,
entre caricias bellas,
con vientre hermoso,
cintura de flama...
La que deseo tener,
entre notas y cuerdas,
con un beso sellado,
en tus alas etéreas...
Toca... fuego,
toca... fuego,
será mi sentencia,
por siempre.... jamás....
Tú... mi violín Fuego
L.V.
rojo blanquecino,
que arda en las entrañas,
de tierra que expulsa lava,
como tu mirar...
Fuertes melodías,
que destrozan el cielo,
arrancando la pasión,
que tu vestido rojo,
inflama mi deseo...
Que las plicas se derritan,
con la fuerza de las llamas,
que es como tu alma,
poderosa y candente,
en brisa tibia que acompaña tu ternura,
repliquen las olas amarillas,
con el firmamento en azufre,
que nada escapa,
a la pasión de tus rojos,
combinado al verde de tu mirar,
crisoles y primas...
Cintura plena,
que emerge hermosa,
entre el ombligo que es cáliz,
donde deposité mi fuego...
Sonatas atropelladas,
en un bit estremecedor,
que las rocas no resistan,
el pasar de tus ansias,
vertidos colores,
que asemejan al sol,
con fuego tremendo,
que quema al idiota,
dando vida a tierra,
dando luz al árbol,
Fruta de pecado,
en el carmesí de tus labios,
que ahora tus dedos,
centellas de fuego...
No resistirán más las notas,
que aprendo en tu medio,
con el castigo perpetuo,
de quemarme si me alejo,
entre tu corazón y violín...
Que nace de estrella flamígera,
con el solo que arranca,
a los demonios de su averno,
con el baile sublime,
de tus tacones....
Vía láctea con sol incandescente,
al saber que tocas,
al saber que vives,
al saber que eres...
Por siempre...
Mi violín Fuego....
Forjado en la montaña destino,
entre bosques verdes,
entre caricias bellas,
con vientre hermoso,
cintura de flama...
La que deseo tener,
entre notas y cuerdas,
con un beso sellado,
en tus alas etéreas...
Toca... fuego,
toca... fuego,
será mi sentencia,
por siempre.... jamás....
Tú... mi violín Fuego
L.V.
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