Ante la soberbia de tus actos
rocío la humildad de mis sentimientos,
aunque la avaricia te consuma
la generosidad de mi alma no se opaca,
te aferras lujuriosa- a mi pasado
Y la castidad del ayer no se quebranta.
Alud de iracundas maldiciones
revolotean la paciencia y serenidad del amor,
te empalagas golosa- del dulce prohibido
que con templanza degusté íntegro,
encadenada a la envidia de un amor
que caritativamente dejo a tus pies,
perezoso y resignado se acerca a ti
para ocultar la diligencia con que a mí llegaba
Chiqui Abreu
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Excelentes armas para vencer querida amiga, a la maldad, bondad y al odio, amor, nada mejor que atacar el mal que con buenos actos. Me encantó tu original y hermoso poema. Un placer leerte.
Estrellas y besos
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