E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
La milésima de un pelo
con cien ventosas cubierta,
tal trompeta,
eliminando al abuelo
si no se pone a la alerta,
de su meta.
La tan sencilla estructura
de proteínas, compuesta,
y con ácidos,
que únicamente perdura
por postrimería nuestra,
cuando flácidos.
Sólo en seno de otra célula
consigue reproducirse,
a millones;
volando como libélula
muy pronto conquista asirse,
a pulmones.
Es que estamos agrediendo
con nuestras estupideces,
a la Tierra,
y ella se está defendiendo
con ocultas acideces,
de la guerra.
Contaminamos planeta,
nuestra Luna y todo espacio,
por doquier,
porque esta cultura excreta,
tal despilfarra palacio,
sin comer.
Los mundos son seres vivos
que cuanto más los atacan,
se defienden;
siempre buscan objetivos
sobre los que más machacan,
y no aprenden.
Despilfarro, obsolescencia,
los campos abandonados,
por el joven,
el ozono nos sentencia,
de cielos desmantelados,
que se joden.
Los ensayos nucleares,
las atómicas centrales,
nos enferman;
cuando no, nuestros andares,
Hiroshima de los males,
que nos merman.
Nuestros bosques se disipan
y los mares contaminan,
las empresas;
son señales que anticipan,
los males que se avecinan,
a las presas.
No creemos ni en un Dios
que nos marca buen camino,
en la tierra;
ni vamos diciendo adiós
al armamento asesino,
de la guerra.
Sólo en legión atacamos,
tal cobardes mamelucos,
con pelele;
porque así somos los amos
dominando con trabucos,
al imbele.
Nuestra vida se parece
a la más depredadora,
alimaña;
que solamente obedece
al deseo que devora,
tal piraña.
Es pan para hoy y más hambre
para el día de mañana;
si seguimos
desmantelando en enjambre
o como jauría humana,
abatimos.
A ver si así aprendemos
y dejamos la arrogancia,
del sistema;
porque sino en los cienos
quedará la petulancia,
que blasfema.
Coplas manriqueñas (8a8b4c8a8b4c)
Castro.17 de abril del 2020