Ilustración de Kay Nielsen
El castillo se levanta
los ojos ven
paredes gruesas y viejas
recorridas por enredaderas
absorbiendo su pulcritud,
un grito se oye
como un desgarro del alma,
algo que respira
a mis espaldas…
Garras rasguñan mi quimera
gritos y respiración agitada,
desesperada corro
para llegar a ningún lado,
te veo
parado en el límite
de lo que nos dejan ver
y lo que nos prohíben,
quiero dejar que seas libre
y al mismo tiempo amarrarte
¡¡no!!,
sólo quiero abrazarte,
no sé si es temprano
o tarde…
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