Gonvedo
Poeta asiduo al portal
Andar sin rumbo arrastrando una mortandad
de pájaros en el corazón, las calles desarropadas
y unas tímidas luces predispuestas a la bondad.
He aquí que se presentó la noche con sus ojos fríos
de falsa plata y con su cuerpo que era casi brea.
Siento como la oscuridad va creciendo
como crecen las flores entre la hierba sabia.
Noche que me mira como una flor de fuego,
con espuma de dolor en los ojos, con la tenue luz
de los cadáveres, con sus huesos chocando entre si,
derrumbándose sobre el rojo amanecer del horizonte
como un duelo inevitable, o como el luto del mar
que era promesa de un viaje.
de pájaros en el corazón, las calles desarropadas
y unas tímidas luces predispuestas a la bondad.
He aquí que se presentó la noche con sus ojos fríos
de falsa plata y con su cuerpo que era casi brea.
Siento como la oscuridad va creciendo
como crecen las flores entre la hierba sabia.
Noche que me mira como una flor de fuego,
con espuma de dolor en los ojos, con la tenue luz
de los cadáveres, con sus huesos chocando entre si,
derrumbándose sobre el rojo amanecer del horizonte
como un duelo inevitable, o como el luto del mar
que era promesa de un viaje.