Lírico.
Exp..
Visita fuera de horario
Se para el ascensor
en la tercera planta,
la de cardiología.
Allí está con su bata,
su gorro y sus pantuflas.
Tiene los antebrazos
llenos de tubos.
Me desarma su pinta
de enfermo terminal.
Charlamos del infarto.
Le han dado ya un café.
Me pide que le traiga
algún zumo de frutas
sin que se entere nadie.
En la cafetería
del hospital, parece
como si las personas
fueran almas en pena
purgando sus pecados.
Regreso a planta
con un zumo de piña.
Su fruición me asombra
bebiéndoselo todo
como si no quedara
más agua en el desierto.
De pronto, allí aparece
su hermano, que me mira
con mal disimulado
recelo. Y me despido.
Se para el ascensor
en la tercera planta,
la de cardiología.
Allí está con su bata,
su gorro y sus pantuflas.
Tiene los antebrazos
llenos de tubos.
Me desarma su pinta
de enfermo terminal.
Charlamos del infarto.
Le han dado ya un café.
Me pide que le traiga
algún zumo de frutas
sin que se entere nadie.
En la cafetería
del hospital, parece
como si las personas
fueran almas en pena
purgando sus pecados.
Regreso a planta
con un zumo de piña.
Su fruición me asombra
bebiéndoselo todo
como si no quedara
más agua en el desierto.
De pronto, allí aparece
su hermano, que me mira
con mal disimulado
recelo. Y me despido.