VISPERAS
Estoy buscando el sitio donde
al caminante hiciste sombra
oh, tú luz de agua, música recóndita,
espejeante gacela de la tarde.
Apenas me queda tiempo.
Me anochece.
Y tu luz me es necesaria
para tejerme el último refugio.
Pronto llegará el otoño
y las doradas hojas caídas
revestirán el lugar de mi reposo,
entre las raíces vivíficas.
Allí me confundiré, por fin,
con tu luz y con tu música
y seguiré siendo la contradicción
que siempre fui: muerte en la vida.
Bajo el trémulo aleteo
de la hoja movida por la brisa
oyendo el oscuro bordoneo
de la tormenta lejana
con el múltiple gorjeo
de los pájaros que buscan
su lugar donde dormir,
te esperaré, doncella pálida.
Ilust.: S. Dalí. “Roca y caballo enfurecido”.
Estoy buscando el sitio donde
al caminante hiciste sombra
oh, tú luz de agua, música recóndita,
espejeante gacela de la tarde.
Apenas me queda tiempo.
Me anochece.
Y tu luz me es necesaria
para tejerme el último refugio.
Pronto llegará el otoño
y las doradas hojas caídas
revestirán el lugar de mi reposo,
entre las raíces vivíficas.
Allí me confundiré, por fin,
con tu luz y con tu música
y seguiré siendo la contradicción
que siempre fui: muerte en la vida.
Bajo el trémulo aleteo
de la hoja movida por la brisa
oyendo el oscuro bordoneo
de la tormenta lejana
con el múltiple gorjeo
de los pájaros que buscan
su lugar donde dormir,
te esperaré, doncella pálida.
Ilust.: S. Dalí. “Roca y caballo enfurecido”.