Lírico.
Exp..
Vista recién estrenada
No hay nada como estar
despierto quince días,
abrir muy bien los ojos,
qie duelan a conciencia,
y así no dar más palos
de ciego.
Entonces uno empieza
a ver con claridad
cosas que ya no pueden
ser pasadas por alto;
aquello que está ahí,
tan evidente.
Uno empieza a mirarse
la cara en el espejo;
la sombra que lo sigue
por toda la ciudad.
Abrir los ojos es
un acto de mirar
con voluntad las cosas.
Y la cuestión estriba
en si esta vista nueva
que acabas de estrenar;
esta especie de insomnio
a plena luz del día,
te puede merecer
o no
la pena.
No hay nada como estar
despierto quince días,
abrir muy bien los ojos,
qie duelan a conciencia,
y así no dar más palos
de ciego.
Entonces uno empieza
a ver con claridad
cosas que ya no pueden
ser pasadas por alto;
aquello que está ahí,
tan evidente.
Uno empieza a mirarse
la cara en el espejo;
la sombra que lo sigue
por toda la ciudad.
Abrir los ojos es
un acto de mirar
con voluntad las cosas.
Y la cuestión estriba
en si esta vista nueva
que acabas de estrenar;
esta especie de insomnio
a plena luz del día,
te puede merecer
o no
la pena.
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