SONRISA
Poeta adicto al portal
Ellas,
sus manos
siembran surcos de colores,
matices gestados
en el verdetrigo de sus ojos,
pintor de alboradas
y de ocasos ancestrales,
de sol de medio día
que derrite las sienes
y que en banderas horizontales
invitan a la fiesta.
Peregrino de caminos
de calles
y alamedas,
sus pies polvorientos
esconden los secretos
de la vencida humanidad
y de la gente bravía
que ciñe sobre los adoquines
la esperanza
y las promesas.
Caballero de la tierra
de los paisajes
y de las voces,
tonada de los ayeres
y de los tiempos presentes,
en el silencio de las medias noches
y de horas transversales
emigran sus miradas
a lejanas cordilleras,
y en vuelo de mochuelos
los tañidos de su alma.