Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Conseguir el pan de la discordia,
consumir los días en la mesa desarraigada
de los abrazos
que se han extraviado.
Todos los elementos que la semilla posee,
llevamos en la conciencia, la pobreza de la vida,
las estaciones que se mueren sin un vínculo,
al fuego las enfermedades escritas,
la palabra que se hace poesía cuando envejece,
la tierra, el sonido que surge de los gestos;
tan solo una mirada que olvida la retórica,
la palabra que recupera lo cotidiano,
la esencia de la vida en el poema,
todo se ha olvidado…
En nuestros pies la recóndita señal,
demasiada inteligencia que daña la poesía,
es una locura hacer una poesía consciente,
en lo ritual estamos ciegos y no vemos
los rostros, lo misterioso de la semejanza,
deja todo en tu habitación,
pierde el sentido del tiempo,
amanece en mis ojos,
desentraña lo oculto de la mirada y
vive conmigo el poema…
consumir los días en la mesa desarraigada
de los abrazos
que se han extraviado.
Todos los elementos que la semilla posee,
llevamos en la conciencia, la pobreza de la vida,
las estaciones que se mueren sin un vínculo,
al fuego las enfermedades escritas,
la palabra que se hace poesía cuando envejece,
la tierra, el sonido que surge de los gestos;
tan solo una mirada que olvida la retórica,
la palabra que recupera lo cotidiano,
la esencia de la vida en el poema,
todo se ha olvidado…
En nuestros pies la recóndita señal,
demasiada inteligencia que daña la poesía,
es una locura hacer una poesía consciente,
en lo ritual estamos ciegos y no vemos
los rostros, lo misterioso de la semejanza,
deja todo en tu habitación,
pierde el sentido del tiempo,
amanece en mis ojos,
desentraña lo oculto de la mirada y
vive conmigo el poema…
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