José A. Guerrero
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dulce Ali, mi bella Ali,
no te preocupes amada,
la estación en donde estoy
es amplia e iluminada,
aquí la espera no existe
¡No te apresures amada!
Pasa un tren a cada rato
con dirección al olvido,
el pasaje es muy barato
y muchos ya se han ido.
El tren de nosotros es
de lujo, muy exclusivo,
el conductor es Dios,
es bueno y muy comprensivo.
¡Cuando Él diga te traerá!
y podremos abordar
el tren que nos llevará
a ese lugar prometido.
Dulce Ali, mi bella Ali...
Mientas tanto, dulce amada,
atenta debes de estar
a lo que te pida Dios,
pues Él,
que nos quiere mucho
te quiere reconciliada.
Él sabe de lo nuestro
y lo que quedó pendiente,
te pide que tengas fe
y que vivas el presente,
con gusto y con alegría,
sabiendo que más delante
viviremos el amor
de manera diferente,
dulce Ali, mi bella Ali;
Imagina lo que es;
¡Amarnos eternamente!
Mientras tanto, dulce Ali,
mírame en tu alrededor
¡En todo estaré presente!
en el viento, en la lluvia, en la nieve,
en todo debes sentirme;
¡Pero siempre, dulcemente!
¿Sabes?
Quiero que vivas feliz
la próxima Navidad
con tus hijos, con tu gente,
y este mensaje es:
¡Mi regalo, mi presente!
Algo que me llegó y te lo entrego a ti mi bella amiga Alicia,
siento que él, nosotros tus amigos y todos tus seres queridos,
qeremos sentirte alegre, queremos que vivas la próxima navidad
con dulce alegría en compañía de tus seres queridos...
Que el niño Jesús te brinde esa paz y dulce amor que tanto mereces.
Un abrazo con todo mi amor de amigo, te quiero: José Ángel.
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