Nommo, creo que esta vez me corresponde dar un criterio sobre sus comentarios, porque hay un incidente que se da en un intercambio que involucra uno de mis últimos poemas. No lo hago por via personal, porque hay otra persona que por primera vez comenta uno de mis trabajos, y merece mi respeto.
Durante meses Ud. ha comentado varios de los poemas que he subido al portal, y en algunos casos el intercambio ha sido extenso, pues aunque no comprendo bien algunas de las ideas que plantea, he tratado de corresponder dentro de la medida de lo posible, y raras veces he dejado pendiente un comentario suyo.
Pero debo aclarar que, de forma paralela, por la vía personal, algunas miembros del sitio se han molestado con sus comentarios, por considerar que son realmente burlas a mis poemas, y les ha extrañado que yo no nunca me de por enterado del asunto. Es cierto que la mayoría de sus comentarios resultan ser una mezcla de ideas, que para los que los leen son cosas sin sentido. Es lo que en mi país se le suele llamar "Cantinflear", con la diferencia de que los parlamentos de Cantinflas son de un humor limpio, y dentro de un contexto, que terminan por agradar al público que abarrota todavía hoy los cines, cuando se proyectan sus viejas películas, llenas además de un humanismo que las hace clásicas. En ese sentido, el cantinfleo deja de ser defecto, para convertirse en escape inteligente del personaje, de una situación complicada, aunque paralelamente deja en ridículo a aquellos que reciben el parloteo (cantinfleo) más depurado...
Hasta hoy he respondido a esos amigos, que Ud. es libre de opinar, aunque lo haga en un lenguaje que para la mayoría (y me incluyo) no es muy claro; y si algo no me agrada, simplemente obvio el mensaje, aunque a veces también me veo en la necesidad de cantinflear, por no tener una manera más clara de responderle, pero para nada en tono de burla, como no lo fueran en su momento los creados magistralmente por Moreno, para sus películas.
Esa es la realidad, y la situación creada con Lexema es algo que lamento, y determina que haga esta aclaración. Para mi este sitio ha resultado un refugio, donde puedo liberarme de las complicadas tareas que cotidianamente debo realizar, y que Ud. conoce, porque de eso hemos intercambiado. La poesía es para mi, por tanto, descanso, placer, posibilidad de influir positivamente en otras personas, y si se quiere, vivir una vida paralela que es muy diferente con la vida cotidiana, como supongo lo sea para la mayoría de las personas.
Nunca pensé que un poema escrito con buena fe y hasta con mucha ingenuidad, porque la vida real no es todo metáforas, pudiera derivar en conflictos, debido a la interpretación que un lector pueda hacer (eso es válido naturalmente) y divulgar abiertamente (que es donde se molestan los que no piensan igual) creando tensiones que jamás he pensado propiciar.
Espero que esto no sea la generalidad en el futuro, pues en tal caso, tranquilamente me retiraré con mi obra y la publicaré a la forma clásica, pagando los gastos de la impresión y distribución, para entonces regalar los ejemplares a las personas que me interese, sin molestar a nadie por publicar poemas en espacios públicos.
Soy humanista por naturaleza, en mi vida profesional, en el seno de la familia y dentro de lo posible, también en la vida pública, porque lo soy en alguna medida. Lo soy como educador con casi 50 años de experiencia en las aulas universitarias; como académico, cuando corresponde serlo en diversas circunstancias; y pienso que también lo soy, llevando todo eso a la poesía, porque es mi experiencia de vida.
Gracias por su atención, y por sus buenas intenciones, que no las pongo en duda, aunque tal vez la forma en que lo hace saber no da los resultados que todos esperan.
Saludos cordiales,
Frank
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