Mayca
ES EL MOMENTO DE DESPERTAR A LA ESPIRITUALIDAD
Se disipaba, todo lo que un día fue penumbra alcanzaba la máxima paz, la que tanto ansiaba tu alma, le buscabas en cada espacio de tu vida, en cada rincón de tu agonía pero no encontrabas su huella, pasaban los años, por fin, ya estabas a su lado.
Tu corazón se engrandecía por segundos, respirabas la felicidad con un brillo comparable al de una estrella, estaba ahí tu amor, cuando ya no creías que lo ibas a encontrar aparecía en tu vida poco a poco, sigilosamente, era tan intenso, que formaban la unidad, la esencia de la vida, lo máximo en el ser humano.
Le amabas y le amarás siempre porque en tus lágrimas, que caían de emoción, se sentía, que eras suya, desde el momento en que atravesó tu pecho, nada ni nadie lograría arrancarlo de tus entrañas, vivirá en tí, aunque vuestros caminos hayan tomado destinos diferentes.
Tu corazón se engrandecía por segundos, respirabas la felicidad con un brillo comparable al de una estrella, estaba ahí tu amor, cuando ya no creías que lo ibas a encontrar aparecía en tu vida poco a poco, sigilosamente, era tan intenso, que formaban la unidad, la esencia de la vida, lo máximo en el ser humano.
Le amabas y le amarás siempre porque en tus lágrimas, que caían de emoción, se sentía, que eras suya, desde el momento en que atravesó tu pecho, nada ni nadie lograría arrancarlo de tus entrañas, vivirá en tí, aunque vuestros caminos hayan tomado destinos diferentes.
Última edición: