Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
A la sombra de estos campos
donde nuestras almas impares
aran versos y rastrillan rimas.
Donde puede el lenguaje,
que apenas ahí fuera, nadie entiende,
soportar la vulgaridad de los días.
Al compás deseable
del quizás y del acaso,
de las medias verdades
donde esconder vergüenzas y miedos.
Puedo aquí de seguro refugiar
el peaje de mi amargura.
Porque mi amor no sabe
que mientras os leo,
se me balancea el tiempo indefinido
en cada sentimiento que disfrazo
de palabra cotidiana.
¡Ojalá mi corazón pudiera
sentir de continuo
la libertad que ahora siente!
Palpitando en cada frase
sin que le obligaran a excusarse.
Vivo porque respiro aire;
el que te sobra, el que ansío.
Vivo porque aún atisbo horizontes.
Vivo porque todavía me acompañan
los sueños que te escribo.
donde nuestras almas impares
aran versos y rastrillan rimas.
Donde puede el lenguaje,
que apenas ahí fuera, nadie entiende,
soportar la vulgaridad de los días.
Al compás deseable
del quizás y del acaso,
de las medias verdades
donde esconder vergüenzas y miedos.
Puedo aquí de seguro refugiar
el peaje de mi amargura.
Porque mi amor no sabe
que mientras os leo,
se me balancea el tiempo indefinido
en cada sentimiento que disfrazo
de palabra cotidiana.
¡Ojalá mi corazón pudiera
sentir de continuo
la libertad que ahora siente!
Palpitando en cada frase
sin que le obligaran a excusarse.
Vivo porque respiro aire;
el que te sobra, el que ansío.
Vivo porque aún atisbo horizontes.
Vivo porque todavía me acompañan
los sueños que te escribo.
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