mar29
Poeta recién llegado
Porque puedo ver los colores
que aparecen en las nubes, atardeciendo
y vuelo indemne, a la par de un ave
cortando el infinito azul con las alas,
conquistando el fulgor de las estrellas,
cuando el escenario se enlaza con mi esencia.
Porque el llanto del mundo me inunda
haciendo que mis lágrimas se fundan con él,
y cual tornado que nace sin planes humanos
la furia embiste atándome las manos
sin saber qué hacer, qué pensar, qué decir...
pero al fin logro despojarme de tal abuso
e impávida recobrando la calma, resurjo
con aquellos milagros que me hacen reír.
Porque puedo oír las melodías
que en la naturaleza asoman inadvertidas
y ganan todo mi territorio, produciendo
continuos sismos en las bases del alma;
descubro en la gente, en sus palabras
diversos ritmos que me entrenan y prueban,
asimilo algunos, los voy eligiendo
para que en mis pies construyan cimientos.
Porque la brisa suave del mar me atrapa,
me abraza el sol cubriéndome de besos
y las incesantes olas que mueren en la playa
me cantan, recordándome en cada momento
que mientras sepa sentirlas, escucharlas,
seguiré impregnándome de todo: viviendo.
María M. Martinoli
2007
que aparecen en las nubes, atardeciendo
y vuelo indemne, a la par de un ave
cortando el infinito azul con las alas,
conquistando el fulgor de las estrellas,
cuando el escenario se enlaza con mi esencia.
Porque el llanto del mundo me inunda
haciendo que mis lágrimas se fundan con él,
y cual tornado que nace sin planes humanos
la furia embiste atándome las manos
sin saber qué hacer, qué pensar, qué decir...
pero al fin logro despojarme de tal abuso
e impávida recobrando la calma, resurjo
con aquellos milagros que me hacen reír.
Porque puedo oír las melodías
que en la naturaleza asoman inadvertidas
y ganan todo mi territorio, produciendo
continuos sismos en las bases del alma;
descubro en la gente, en sus palabras
diversos ritmos que me entrenan y prueban,
asimilo algunos, los voy eligiendo
para que en mis pies construyan cimientos.
Porque la brisa suave del mar me atrapa,
me abraza el sol cubriéndome de besos
y las incesantes olas que mueren en la playa
me cantan, recordándome en cada momento
que mientras sepa sentirlas, escucharlas,
seguiré impregnándome de todo: viviendo.
María M. Martinoli
2007