Vivir para morir
qué absurdo.
Vivir para acabarse
qué absurdo.
Me dice la mente,
en silogismos,
que de no haber nada
después de muerto,
sería ilógico.
Otra Vida hay cuán lejos
de este viivir:
vida de espíritu,
de nirvana total,
vita eterna
de felicidad.