Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Tras este incendio de soledades,
soy al otro lado de la sombra
-la ausencia de agua-
que astilla las noches de los viernes
que cálidamente tú y yo solíamos abrazar.
Hoy nada es
en esta calle del olvido
que aún lleva la carne viva del amor,
amor de luz que embelesa el alma
y da paz infinita a los pájaros.
Mas,
mi espíritu guarda voces de lluvia
como plegaria de esperanza.
A un paso de Dios
y herida de quietud,abro las orillas de mi mar,
porque sé que nuevamente volaré
cuando el cielo de tu sonrisa
me roce las alas.
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