Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se sienta a la mesa y no sabe muy bien que tomar para llevarse a la boca.
No todos los alimentos los tolera, por dulces y exquisitos que estos sean.
La silla no ayuda, no es cómoda, o es la compañía y el lugar se pregunta.
Entre tantos majares como no puede tener apetito. Como añorar los platos de lentejas entre tanto pavo y ternera.
Levantar la vista del plato y no reconocer las caras, las sonrisas francas, las palabras que como fuente natural salen de los labios.
Se pregunta que hace allí, si no entiende el premio, no anhela esa corona, no es su entorno, no es su vida.
El aire le corta los brazos cuando los extiende para tomar algún alimento, son insípidos y salados...O será la sal de las lágrimas que esconde. No lo sabe.
Pero si siente que su vida se acaba, que le han apagado las luces que con un soplido le han apagado la alegría.
Solo quiere encontrar el camino de regreso a casa. Aquel tiempo en el que miraba y veía sin brumas, sin explicaciones, sin medir y mediar entre lo justo y lo posiblemente injusto.
Ahora solo quiere vivir la vida como viene. Sin guardianes, sin carceleros sin espías. Ahora solo quiere ser libre y sentarse a la mesa y comer lo que su sustento le permita, obra de sus manos.
Basta de imposiciones de grupo, de guetos insufribles.
Cuando hablaba conmigo, no le entendía, ahora le entiendo, le comprendo y me uno a sus pensamientos.
Le vuelvo a ver una tímida sonrisa en sus labios. Un poco más de dolor, de seguridad y volverá al nacedero donde él solo se expulsará y será de nuevo la persona que era.
SHA