Volver a volar...
Pequeños detalles que traen algo de satisfaccion.
Una disciplina que aparecio en mi vida hace ya varios años, con sus inviernos, con sus veranos con sus lesiones y sus operaciones. Hoy dia puedo decir que forma parte de mi, de lo que soy.
El tatami, ese lugar sagrado ubicado en una especie de limbo que hace que tu mente y tu espiritu se fundan en una sola molecula. De concentracion. Inhalas, suspiras y te remontas un millon de años atras, a la la fase mas primitiva del ser humano, a aquello que llevamos en los genes como especie, la lucha. Y eso en cierto modo te hace un poquito libre. Como si hubieramos perdido las alas con la evolucion y pudieras de repente volver a volar.
Supongo que todos tenemos un algo. Especial y personal que nos libera por unos instantes de las presiones de la vida, cuyas sensaciones solamente cada uno de nosotros conoce.
Supongo que algo parecido es lo que debes sentir tu, mi colorida y emplumada, preciosa obra de la naturaleza, mi compañera y pequeña amiga, cuando momentaneamente abandonas el cautiverio de tu jaula para explorar un rato lo que para ti es el mundo exterior.