hombres y poetas
Poeta recién llegado
Volver... volver...
aque volver...
si ya... si ya no queda nada,
se arrodillaron mis mañanas
esperando en aquel café.
Caen las hojas
que el viento azota,
en la vereda mustia y rota,
que la lluvia,
moja... y moja.
Se enredó mi pelo,
en trompos con cuerdas,
que giran dormidos...
con los años a cuesta.
Volver... volver...
para qué volver,
si ya no queda nada,
ni el humo de tu mirada
volver... para qué.
Vieja, contame una historia,
que se grave en mi memoria
con sabor a café.
Que aún... que aún llevo
la honda en el bolsillo,
diez canicas de cristal
sin brillo...
que se rozan en las sombras,
mi sonrisa que aún le nombra,
y un chichón... un chichón
en mi alma de chiquillo.
Escuchame vieja...
soltá ese grillo,
que no encuentro en el altillo
mi pelota de trapo.
Dónde te fuiste vieja...
dónde se quedaron los amigos,
saltando charcos
cazando grillos...
o en un cuadro de Picaso,
o talvez...
en el burdel del farolillo.
Se cerró el baúl...
con el pobre grillo...
se fue apagando
entre los arapos,
a su cric cric lo sepultaron,
cuatro canicas
y una pelota de trapo.
Volver... volver...
para que volver,
si ya no queda nada,
ni el humo de tu mirada...
volver... para qué.
se arrodillaron mis mañanas
esperando en aquel café.
Caen las hojas
que el viento azota,
en la vereda mustia y rota,
que la lluvia,
moja... y moja.
Se enredó mi pelo,
en trompos con cuerdas,
que giran dormidos...
con los años a cuesta.
Volver... volver...
para qué volver,
si ya no queda nada,
ni el humo de tu mirada
volver... para qué.
Vieja, contame una historia,
que se grave en mi memoria
con sabor a café.
Que aún... que aún llevo
la honda en el bolsillo,
diez canicas de cristal
sin brillo...
que se rozan en las sombras,
mi sonrisa que aún le nombra,
y un chichón... un chichón
en mi alma de chiquillo.
Escuchame vieja...
soltá ese grillo,
que no encuentro en el altillo
mi pelota de trapo.
Dónde te fuiste vieja...
dónde se quedaron los amigos,
saltando charcos
cazando grillos...
o en un cuadro de Picaso,
o talvez...
en el burdel del farolillo.
Se cerró el baúl...
con el pobre grillo...
se fue apagando
entre los arapos,
a su cric cric lo sepultaron,
cuatro canicas
y una pelota de trapo.
Volver... volver...
para que volver,
si ya no queda nada,
ni el humo de tu mirada...
volver... para qué.