Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fui adonde todos llegan pero de donde ninguno regresa,
llegué tan lejos que el cielo se despobló de estrellas,
busqué tu alma y hallé tus formas extendidas esperándome
entre sombras, entre la hierba, entre las palmeras que bordean.
Hubo una vez tu sonrisa, hubo cierta vez que las olas me llevaron
amor a tu presencia angelical, a tu extrañeza; tu recato de mujer
prohibida me incitó, me dejó ciego de cordura, me penetró y me
detuvo.
Ya no eras.
Ya no podías acercarte y nacer serenamente con tu sonrisa.
Hubo una vez que estuviste lejana.
Y yo no podía acariciar tu sutileza.
Hubo una vez que pude amarte tanto que nadie se oponía.
Hoy no estás y me aprisionas. Pero no te ocupes de mí.
Estoy pensado que bastó mirar el tamaño de un guijarro
de arena para no arrepentirme de haber sido embrujado.
llegué tan lejos que el cielo se despobló de estrellas,
busqué tu alma y hallé tus formas extendidas esperándome
entre sombras, entre la hierba, entre las palmeras que bordean.
Hubo una vez tu sonrisa, hubo cierta vez que las olas me llevaron
amor a tu presencia angelical, a tu extrañeza; tu recato de mujer
prohibida me incitó, me dejó ciego de cordura, me penetró y me
detuvo.
Ya no eras.
Ya no podías acercarte y nacer serenamente con tu sonrisa.
Hubo una vez que estuviste lejana.
Y yo no podía acariciar tu sutileza.
Hubo una vez que pude amarte tanto que nadie se oponía.
Hoy no estás y me aprisionas. Pero no te ocupes de mí.
Estoy pensado que bastó mirar el tamaño de un guijarro
de arena para no arrepentirme de haber sido embrujado.
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