ricardo felipe
Poeta recién llegado
Se fue...
Y yo no le dije nada,
tantas frases repasadas para intentar detenerla,
y no las dije,
se borraron en los chubascos de lágrimas que la invadieron de repente.
Se fue...
Pero no sé cuando porque aún la sueño en mi cama,
tengo el convencimiento que todavía son míos sus besos que recogí del aire,
y que aún su presencia anda llenando mi casa.
Se ha ido...
Pero para la esperanza, ella nunca ha partido,
mi corazón se ha amarrado a una posibilidad remota,
sin darse cuenta que se lo está consumiendo gota a gota.
Se marchó...
Sin llamarla, hoy la tristeza volvió,
se llenaron mis cántaros con la palabra soledad,
y ya mis tardes andan cansadas de verme parado en el umbral.
Se fue...
Pero un día volverá.
©ricardo_felipe
El último bardo
Y yo no le dije nada,
tantas frases repasadas para intentar detenerla,
y no las dije,
se borraron en los chubascos de lágrimas que la invadieron de repente.
Se fue...
Pero no sé cuando porque aún la sueño en mi cama,
tengo el convencimiento que todavía son míos sus besos que recogí del aire,
y que aún su presencia anda llenando mi casa.
Se ha ido...
Pero para la esperanza, ella nunca ha partido,
mi corazón se ha amarrado a una posibilidad remota,
sin darse cuenta que se lo está consumiendo gota a gota.
Se marchó...
Sin llamarla, hoy la tristeza volvió,
se llenaron mis cántaros con la palabra soledad,
y ya mis tardes andan cansadas de verme parado en el umbral.
Se fue...
Pero un día volverá.
©ricardo_felipe
El último bardo