Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
se fue...
dejándome este silencio...
esta soledad tan tremenda...
este vacío tan grande...
se fue -
aunque sé que volverá
ya no tengo certeza
de nada...
no sé si serán días
o semanas, o meses -
y mientras tanto moriré
cien veces...
me volveré loca
besando los sillones
abrazando
las paredes...
imaginándome
que está aquí todavía -
conmigo, muy cerca...
y cuando lo invoque -
silencio me responderá
como si fuera
la muerte...
y dormiré
con su sombra
invisible
mientras mi piel seca y llena de arrugas
de una caricia siempre sedienta
buscará en la nada
un algo que la alimente...
se fue -
y ando por la casa
como un fantasma a medianoche
hablándole a su recuerdo
con ojos tristes y húmedos de lágrimas
con voz desesperada y corazón partido
incapaz de vivir...
ajena al mundo -
sin lugar en la tierra...
perra, puta y muy poca cosa -
la que no merece ser amada...
y no encuentro en este frío
ningún alivio -
la noche
de incertidumbre se viste
mientras los campos florecen
en primavera...
no me dejó ni agradecerle
no quiso recibir
la devoción que le ofrecía -
y no quiso más tocarme...
no entendía que la razón de mi existencia
por la cual le di todo -
siempre será servir y amar
como la más dócil de las esclavas -
adorar a quien la posee...
cuando quise
ponerle sus zapatos
se negó, intransigente -
y mi fuego se quedó
sin agua que lo apague...
me acuerdo de esos breves instantes
a sus pies, con rostro pegado a su mano...
aquel dulce calor de un cuerpo humano
y corazón latiente, mientras fuimos amantes -
me acuerdo de tanto esmero
tanto recelo, tantas ganas de complacerle -
de su cara cansada y mirada aburrida
sin interés alguno, sin alma y sin vida...
y me acuerdo de cada cosa y cada detalle -
de cada palabra suya, y no puedo
hallar calma, aunque me calle...
las horas corren, veloces
por los caminos del tiempo -
me muero sin Hombre, me muero sin roce
y me olvido de mi propio nombre
perdida en este desierto
me hundo en desespero -
contando los amaneceres
hasta su llegada...
sabiendo que por dentro me destruye -
a aquel canalla me ofrendo
huyendo de la sensación de soledad que experimento -
porque algo
es mejor que nada...
soy para él
no más que un deporte...
y aun así le agradezco
porque en el fondo sé perfectamente
que no llegará nunca
mi ángel oscuro a salvarme -
y me quedaré sola y desprotegida
sin abrigo -
porque enloquezco
poco a poco
de tanto vacío...
de tanto silencio...
de tanta soledad...
de tanta ausencia...
y pienso en ponerle un altar
a un Varón imaginario
o a la palabra ''Hombre'' -
escrita con mayúscula...
mero símbolo -
una inteligencia artificial...
un corazón eléctrico...
un Hombre de mentira...
comprar una camisa
y zapatos de Varón
sólo para besarlos, envuelta en tela -
como si ahí mismo estuviera
delante mío
el producto de mi imaginación...
fingir que soy de alguien -
aunque nadie me reclame
nadie busque, nadie quiera...
y vivir así, una vida de mentira
inventándome felicidad que no existe -
hasta que yo muera...
[17/04/2016]
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