DIEGO
Poeta adicto al portal
Siempre al este. Ni al norte ni al sur.
El primero es donde todos quieren ir; nunca fui bueno en la manada.
El segundo se me figura como un precipicio sin salida.
Al oeste ni siquiera lo considero. No me cae simpático su nombre.
Nunca me atrajeron los caminos fuera de la ruta del este.
Al este de mi vida, todo.
Los recuerdos están en el este.
La gema de mis días: mi hija camina hacia el este.
Surgen esperanzas abriendo nuevos senderos en el este.
Las buenas sensaciones se acomodan por el este y esperan ser descubiertas, agazapadas.
Al este me espera lo sagrado, lo intocable: mis padres.
Las coincidencias aparecen por el este.
Encontré pocas respuestas a demasiadas incógnitas caminando el oriente.
No he tropezado con precipicios ni caído en elevaciones indeseadas.
El Mediterráneo al este. Vientos que soplan las sales y peinan crines de espumas frágiles.
Canciones como caricias que envuelven los sentidos y perfuman las recónditas sensaciones del pasado, del hoy y del mañana.
Transitando el oriental camino, que la moneda tiemble suspendida y que venga lo que tenga que venir.
Me siento protegido en el saliente, donde se entibia la esperanza de mi pueblo.
Mientras camine en dirección del este, no se termina nunca la esperanza.
El primero es donde todos quieren ir; nunca fui bueno en la manada.
El segundo se me figura como un precipicio sin salida.
Al oeste ni siquiera lo considero. No me cae simpático su nombre.
Nunca me atrajeron los caminos fuera de la ruta del este.
Al este de mi vida, todo.
Los recuerdos están en el este.
La gema de mis días: mi hija camina hacia el este.
Surgen esperanzas abriendo nuevos senderos en el este.
Las buenas sensaciones se acomodan por el este y esperan ser descubiertas, agazapadas.
Al este me espera lo sagrado, lo intocable: mis padres.
Las coincidencias aparecen por el este.
Encontré pocas respuestas a demasiadas incógnitas caminando el oriente.
No he tropezado con precipicios ni caído en elevaciones indeseadas.
El Mediterráneo al este. Vientos que soplan las sales y peinan crines de espumas frágiles.
Canciones como caricias que envuelven los sentidos y perfuman las recónditas sensaciones del pasado, del hoy y del mañana.
Transitando el oriental camino, que la moneda tiemble suspendida y que venga lo que tenga que venir.
Me siento protegido en el saliente, donde se entibia la esperanza de mi pueblo.
Mientras camine en dirección del este, no se termina nunca la esperanza.
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