Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
| Es la avenida del espeso silencio... Sólo las hojas cantan en la ancha claridad del aire donde el viento envuelve su propia voz/ La vastedad se hace espacio desnudo, algún temblor vibra la grisina de una casa y una enredadera como alga desesperada aferra su cuerpo a los barrotes como un nudo/ Yo voy flotando en la tarde libre de horario. Nada soy si no abandono... Abandono de mano ajena que me ha abandonado, como el fijo destino que destierra los anhelos pero aun mi boca de agua protesta en deletreo/ A los vuelcos.-Tropiezos y giros- Me animan los troncos espías memoriosos de besos/ Mimetizo mis pies de caracola herida que a cada paso resuman música de alarido.. La acera me inclina su antiguo canto entonado/ Al fondo... Ya nadie espera mi llegada.. Me hago del viento y el viento es brisa fuerte peregrina/ Sigo con mi apagada sombra conviviendo y los largos silencios van ahogando mi saloma marino, es la tarde que aprieta como desierto cinturón de madrugada/ Entre los fuertes árboles de la calle sostenida una paralela de dos brazos esforzados me sustenta. Por detrás y delante de mí sigue constante mi sombra compañera, para mitigar el abandono de las voces taconeo cuando caigo a cada esquina/ A los flancos la deriva hace su espera y la infinidad de la calle se hace gruesa avenida. Va encerrando mi palidez de negra harina machacada sin que expulse su albor puro amasijado/ Recuerdo mi antigua marcha en esta calle, cuando el sol brillaba sin jaula y la luna esculpía sonrisa cristalina, antes de mis abandonadas manos tibias que hoy lucen gélidas de herrumbre/ Perpetua condena de iguales días/ La calle es del viento y el viento no declina, persigue mi atlas errante de soplada lumbre apagada en fuertes brisas/ Riego de agua pesada son mis alas golondrinas/ Mis dos alas que no se amigan ni planas se enderezan cuando mis húmedos pies transitan la niebla espesa me voy hundiendo en cada peldaño de cadalso se va perdiendo mi antigua forma de hombre libre que camina y la soledad me puebla, impiadosa, de verdes y bosques falsos / Todos los derechos reservados en Safe Creative & Word Press |