Pasos a la mitad, caminos que no están terminados,
vasijas que se quedaron sin contenido
los gritos que por la fuerza apagaron su sonido.
Como el hambre más cruel el viento te quema, el frío también.
Una promesa que no encontrará su ocasión
una montaña que está demasiado encrespada,
ese sentimiento que escala por tu espalda.
Como la caminata más larga, el trayecto te mata, la vida también.
Crearás la noción de destino, la alabarás.
Ensamblarás almanaques de tu propia historia,
cantarás con el viento, después sabrás que era vil euforia.
Como la espera más larga el tiempo se rebela, la suerte también.
Los que conocen la soledad sabrán decirlo,
los que han sido de nadie conocen esa herida,
los que añoran un dolor nuevo no podrán sentirlo.
Como el más negro miedo la mañana te traga, la noche también.
Huesos que se rompen con un simple toque del sueño,
el mismo viaje de siempre, pero nunca llegas al mismo sitio,
pasan de mano en mano hasta perder a su dueño.
Como el huracán más devastador, la calma se extingue, el día también.
Sonrisas que se deformaron en muecas mustias,
esa brisa suave que termino por destruir hogares,
las promesas que se transformaron en simples angustias.
Como el más bello canto, la herida desangra, la caricia también
Tal como él que fue tan necio al querer pintar el cielo,
que tomó simples gestos como señales divinas.
Y que sólo logró convertir su voluntad en hielo.
El paraíso está en mis ojos, el infierno también.