ERIS.
Ser imperfecto
Vuela alto
Ya no se escucha tu voz,
ni se escuchan tus pisadas.
Pues extendiste las alas
para volar hacia el sol.
Recuerdo cuando temblabas
y tus manos marchitas.
Tu voz era más quedita
y muy lento el caminar.
Se te acabaron las fuerzas
y estuve ahí de bastón.
No fui una hija perfecta
pero te pedí perdón.
Quizás no te dí las gracias
por haberme dado tu amor.
Las palabras a veces sobran
cuando hay demostración.
Fuiste duro muchas veces.
Pero por mi bien sabía.
Y es que solo hasta que creces.
Que comprendes bien la vida.
Y es que cada quien tiene su hora.
De llegada y de partida.
Ahora te tocó de ida.
Y te dí tu despedida.
Vuela alto hacia el sol.
Y alumbra con él mis días.
Hasta el último de tantos.
Donde derramarán llanto
cuando sea mi partida.
Y tú espera junto a mi madre para darme la acogida.
Ya no se escucha tu voz,
ni se escuchan tus pisadas.
Pues extendiste las alas
para volar hacia el sol.
Recuerdo cuando temblabas
y tus manos marchitas.
Tu voz era más quedita
y muy lento el caminar.
Se te acabaron las fuerzas
y estuve ahí de bastón.
No fui una hija perfecta
pero te pedí perdón.
Quizás no te dí las gracias
por haberme dado tu amor.
Las palabras a veces sobran
cuando hay demostración.
Fuiste duro muchas veces.
Pero por mi bien sabía.
Y es que solo hasta que creces.
Que comprendes bien la vida.
Y es que cada quien tiene su hora.
De llegada y de partida.
Ahora te tocó de ida.
Y te dí tu despedida.
Vuela alto hacia el sol.
Y alumbra con él mis días.
Hasta el último de tantos.
Donde derramarán llanto
cuando sea mi partida.
Y tú espera junto a mi madre para darme la acogida.
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