DIEGO
Poeta adicto al portal
Vuela conmigo -, sugieres desprovista de la ignorancia que supones tener de mi humanidad.
Yo aquí, en la noche cansada y prematura, admiro tu blanca palidez, siempre altiva, siempre suave. Planeas mis memorias que intentan remontarse en tu dominio, que desconoce límites, que se entiende con los vientos. Liviana, casi imperceptible agilidad que manejas a tu antojo.
- ¡Sígueme! gritas desde la altura majestuosa de tus logros.
Sólo puedo admirar tu movimiento en equilibrio permanente y subyugante.
- Cada quien es lo que es -, te grito. No me escuchas.
Cada quien es lo que es... me repito
Como cansada de tu estéril insistir, te marchas nuevamente.
Te admiro por enésima vez. Sonrío. Sé que volverás en un pequeño espacio de tiempo, regodeándote en la sábana infinita de tu reino.
Ojalá pudiera, - lamento
Ojalá pudiera levantar el vuelo.
Sigue haciéndolo gaviota del aire, que mi destino es admirar tu majestuosa existencia.
Yo aquí, en la noche cansada y prematura, admiro tu blanca palidez, siempre altiva, siempre suave. Planeas mis memorias que intentan remontarse en tu dominio, que desconoce límites, que se entiende con los vientos. Liviana, casi imperceptible agilidad que manejas a tu antojo.
- ¡Sígueme! gritas desde la altura majestuosa de tus logros.
Sólo puedo admirar tu movimiento en equilibrio permanente y subyugante.
- Cada quien es lo que es -, te grito. No me escuchas.
Cada quien es lo que es... me repito
Como cansada de tu estéril insistir, te marchas nuevamente.
Te admiro por enésima vez. Sonrío. Sé que volverás en un pequeño espacio de tiempo, regodeándote en la sábana infinita de tu reino.
Ojalá pudiera, - lamento
Ojalá pudiera levantar el vuelo.
Sigue haciéndolo gaviota del aire, que mi destino es admirar tu majestuosa existencia.