legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Voy a colgar mis guantes
en un péndulo
y a excitar a la agresividad
en apogeo;
pienso salir esta noche
de mi entierro
y entregarme por entero
al albedrío.
Despojaré mi cuerpo
de la greda
que al roce de la sociedad
se hubo pegado
y lavaré con orinas
mis pecados,
para asirme a la vida
tras un giro.
Me engancharé a tu cuerpo
de sirena
para explorar en tu piel
el infinito,
cabalgando entre nubes
terciopelo,
sentado en la moldura
de tu ombligo.
A fuerza de brazada
y pedaleos,
la comba azul del cielo
cruzaremos,
hasta el principio y fin
del arcoíris,
colocando al orgasmo
en objetivo.
Allí disiparemos
nuestros miedos,
hasta el pico del clímax
caramelo;
y al beber el elixir
de tus senos,
en éxtasis de amor
caer rendido.
en un péndulo
y a excitar a la agresividad
en apogeo;
pienso salir esta noche
de mi entierro
y entregarme por entero
al albedrío.
Despojaré mi cuerpo
de la greda
que al roce de la sociedad
se hubo pegado
y lavaré con orinas
mis pecados,
para asirme a la vida
tras un giro.
Me engancharé a tu cuerpo
de sirena
para explorar en tu piel
el infinito,
cabalgando entre nubes
terciopelo,
sentado en la moldura
de tu ombligo.
A fuerza de brazada
y pedaleos,
la comba azul del cielo
cruzaremos,
hasta el principio y fin
del arcoíris,
colocando al orgasmo
en objetivo.
Allí disiparemos
nuestros miedos,
hasta el pico del clímax
caramelo;
y al beber el elixir
de tus senos,
en éxtasis de amor
caer rendido.