efinge de venus
Poeta recién llegado
cuando el dolor parece no abandonarme y siento como me debilita el peso de las palabras no dichas, me refugio en lo único que me roba una sonrisa, los momentos en los que es sido una con el todo, por fortuna algunos por desgracia no los suficientes, hoy cuando los jinetes de mi pecho están agitados y desorientados no encuentro como calmarlos, pues ya no hay certeza en nada.
Pues la esperanza parece desvanecer en el horizonte, y solo queda un tenue destello de luz que marca el paso de la aceptación, ya no quedan batallas por ganar, solo recuerdos. Días como hoy tengo la sensibilidad para sentir cada momento, cada respiración cada latido, de aquellas tantas oportunidades donde nos tomamos de la mano, sintiendo el calor de la piel con una mirada cómplice, mientras nos envuelve una llama de picardía. Siempre se corta la imagen y vuelvo a sentir mis jinetes.
Recuerdo cuando ardía deseos y me acerqué a tu boca y sentí como se cortó tu respiración también querías, pero no era el momento
Mientras inhalaba el arie que salía de ti a un par de centímetros de tu boca imagine por instante que estábamos bajo la luna y te tomaba de la mano mientras buscaba tu boca con desespero logrando saciar mi ansia de tus labios, mismo que se tornaron caprichos y misteriosos con cada roce.
Pues la esperanza parece desvanecer en el horizonte, y solo queda un tenue destello de luz que marca el paso de la aceptación, ya no quedan batallas por ganar, solo recuerdos. Días como hoy tengo la sensibilidad para sentir cada momento, cada respiración cada latido, de aquellas tantas oportunidades donde nos tomamos de la mano, sintiendo el calor de la piel con una mirada cómplice, mientras nos envuelve una llama de picardía. Siempre se corta la imagen y vuelvo a sentir mis jinetes.
Recuerdo cuando ardía deseos y me acerqué a tu boca y sentí como se cortó tu respiración también querías, pero no era el momento
Mientras inhalaba el arie que salía de ti a un par de centímetros de tu boca imagine por instante que estábamos bajo la luna y te tomaba de la mano mientras buscaba tu boca con desespero logrando saciar mi ansia de tus labios, mismo que se tornaron caprichos y misteriosos con cada roce.