257. Resopón en el Tamboura
El Tamboura relucía de colores
y la música sonaba bulliciosa.
Los "Poetas en Acción" recitan prosa
encendidos por la moza sus ardores.
En el centro del mesón los tertulianos
improvisan un espacio para el baile.
-¡Corra el vino moscatel, que lo hace un fraile
del Convento de los Padres Franciscanos!
La doncella se ha quitado el delantal
y se viste con atuendo más festivo:
un liguero de lo más provocativo,
lencería con organza natural.
Dartañana, como siempre, va impecable.
Aramís es un prodigio de elegancia.
El de Porthos es un traje con prestancia
y Athos luce, con esmoquin, admirable.
Nuestro amigo reverendo, el cardenal,
con su capa y su sombrero está de lujo.
Hablador por los efectos del orujo
a la moza le ofrecía su misal.
-Celebramos el tamaño de tu escote.
-Y el cariño y el ardor de tu mirada.
-¿No tendrás un buen pedazo de empanada?
-Tus pezones me hacen daño en el cogote.
-¡Qué calores me transmite esta ventera!
-Son calores que se tienen tras el vino.
-Pues que traiga un poco más y ya termino.
-¡Pues que venga otro caldero de Ribera!
-Aprovecho amigos míos la ocasión
para dar a conocer una noticia:
Nuestra reina -Doña Julia- tan propicia,
va a venir a disfrutar del resopón.
-¡Qué fantástica y valiosa deferencia!
-Un poema delicado es de recibo.
-Me parece que tú estás algo bebido.
-¡Festejemos orgullosos su presencia!
-¡Danos vino y una fuente de cecina!
Y empezaron con afán a componer.
Remataron los poetas sin saber
que la reina se ocultaba en la cortina.
Balbuciendo su cogorza singular
el poeta se fingía superior:
-La belleza del poema es de rigor,
si me escuchan se lo voy a recitar.
POEMA
¿Es la piel que me enamora de un armiño?
¿Son los labios que yo beso de rubí?
¿Es tu aroma de azucena o de alhelí?
¿Es posible tanta muestra de cariño?
¡Pero cómo está este vino de Albariño!
¡La cecina de seguro no es de aquí!
¡Y hace tiempo que no veo una gachí
con un talle tan jugoso y sin corpiño!
La visita de la reina nos halaga.
(esta vez no hemos probado el salchichón)
Es fragancia, Majestad, que nos embriaga.
¿Es posible disfrutar de la ocasión
del lucero cuyo amor nunca se apaga?
¡Pues que pongan más orujo en el porrón!
(-La respuesta de la reina fue letal
expulsando a los poetas del Portal-)
El Tamboura relucía de colores
y la música sonaba bulliciosa.
Los "Poetas en Acción" recitan prosa
encendidos por la moza sus ardores.
En el centro del mesón los tertulianos
improvisan un espacio para el baile.
-¡Corra el vino moscatel, que lo hace un fraile
del Convento de los Padres Franciscanos!
La doncella se ha quitado el delantal
y se viste con atuendo más festivo:
un liguero de lo más provocativo,
lencería con organza natural.
Dartañana, como siempre, va impecable.
Aramís es un prodigio de elegancia.
El de Porthos es un traje con prestancia
y Athos luce, con esmoquin, admirable.
Nuestro amigo reverendo, el cardenal,
con su capa y su sombrero está de lujo.
Hablador por los efectos del orujo
a la moza le ofrecía su misal.
-Celebramos el tamaño de tu escote.
-Y el cariño y el ardor de tu mirada.
-¿No tendrás un buen pedazo de empanada?
-Tus pezones me hacen daño en el cogote.
-¡Qué calores me transmite esta ventera!
-Son calores que se tienen tras el vino.
-Pues que traiga un poco más y ya termino.
-¡Pues que venga otro caldero de Ribera!
-Aprovecho amigos míos la ocasión
para dar a conocer una noticia:
Nuestra reina -Doña Julia- tan propicia,
va a venir a disfrutar del resopón.
-¡Qué fantástica y valiosa deferencia!
-Un poema delicado es de recibo.
-Me parece que tú estás algo bebido.
-¡Festejemos orgullosos su presencia!
-¡Danos vino y una fuente de cecina!
Y empezaron con afán a componer.
Remataron los poetas sin saber
que la reina se ocultaba en la cortina.
Balbuciendo su cogorza singular
el poeta se fingía superior:
-La belleza del poema es de rigor,
si me escuchan se lo voy a recitar.
POEMA
¿Es la piel que me enamora de un armiño?
¿Son los labios que yo beso de rubí?
¿Es tu aroma de azucena o de alhelí?
¿Es posible tanta muestra de cariño?
¡Pero cómo está este vino de Albariño!
¡La cecina de seguro no es de aquí!
¡Y hace tiempo que no veo una gachí
con un talle tan jugoso y sin corpiño!
La visita de la reina nos halaga.
(esta vez no hemos probado el salchichón)
Es fragancia, Majestad, que nos embriaga.
¿Es posible disfrutar de la ocasión
del lucero cuyo amor nunca se apaga?
¡Pues que pongan más orujo en el porrón!
(-La respuesta de la reina fue letal
expulsando a los poetas del Portal-)
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:: , lo compenso.
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