Cuando los desencuentros se tornan rutinarios es que son los tiempos que no se corresponden con la vida para sucedan los exactos, los correctos y es entonces, que la desdicha se vuelve karma.
Tu poesía marca ese derrotero -entre tiempos de verbos, nostalgias y frustraciones- de muy buena manera. Un gusto leerte.
Saludos.