Francisco de Torres
Poeta asiduo al portal
Voy solo caminando
por la vereda dorada,
bajo pardos nubarrones
que ensombrecen a mi alma.
El cielo tiene un color
de luces y de nostalgias,
bajo el crepúsculo de oro
que en el aire se dilata.
Sobre el paisaje dormido
lleno de triste fragancia,
óyese el dulce lamento
nostálgico del agua.
Yo voy pensando en amores,
de esos amores que matan,
dejando un hondo suspiro
en el fondo de mi alma.
La tarde en el aire tiembla
dormida y callada,
en la hora soñolienta
en el crepúsculo de plata.
Yo voy caminando solo
por la vereda dorada.
A solas con mi tristeza,
a solas con mi nostalgia.
De mi libro "Poemas otoñales"
por la vereda dorada,
bajo pardos nubarrones
que ensombrecen a mi alma.
El cielo tiene un color
de luces y de nostalgias,
bajo el crepúsculo de oro
que en el aire se dilata.
Sobre el paisaje dormido
lleno de triste fragancia,
óyese el dulce lamento
nostálgico del agua.
Yo voy pensando en amores,
de esos amores que matan,
dejando un hondo suspiro
en el fondo de mi alma.
La tarde en el aire tiembla
dormida y callada,
en la hora soñolienta
en el crepúsculo de plata.
Yo voy caminando solo
por la vereda dorada.
A solas con mi tristeza,
a solas con mi nostalgia.
De mi libro "Poemas otoñales"