Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Sentado en la orilla de un atardecer
escuchando el rumor de las sombras
al pasar,
entre los juncos del río y las adelfas
de la puesta de sol,
esta tarde hay un poeta
que no quiere escribir de amor.
Son rojizos de cerezo los recuerdos
de los besos que te di
a boca abierta,
con los brazos como alas de gaviotas,
en un espacio sin medida ni frontera.
Lloro,
es cierto que me apeno
y te recuerdo,
en tirantes de deseo y de locura,
en la orilla donde muere esta tarde
tanto amor y tanta despedida.
A fin de cuentas solo escribo
lo que duele,
y tú nunca leerás este poema,
será solo una poesía más
en un poemario de tristeza.
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