Ese día hubo un eclipse de sol
y un recuerdo, un aroma perdido pero inexplicablementeme mio,
me devolvió, por un momento,
donde el agua
brotaba cristalina,
cuando todo estaba por descubrir.
Todos los días eran nuevos
y la malpagada inocencia
aún no devorada por la vida
era un lienzo por pintar.
Donde el amor era puro
el sexo un nuevo sentido
la identidad y la realidad se atropellaban en infinititas experiencias.
Un lugar al que regresé
un día que hubo un eclipse de sol
y vi , la verdadera cara , despiadada
de la vida.