eduardocarpio
Poeta adicto al portal
Y, ACASO YA CENIZAS, POESÍAS
En seno de madera va el grafito
prestándole textura a la palabra,
midiéndole al papel su escaso margen,
lugar donde las últimas ideas
son grises garabatos arrugados
que a nadie importarán, allí en el cesto
de los desechos. Leña para el fuego,
abrigo rojo contra el frío blanco
hasta la médula. También las odas
tiernas, aunque parezcan advertidas
fealdades, erróneas, confundidas,
antojos, veleidades, ..., fútil cosa
habrían de quemar sus vanidades
y, acaso ya cenizas, poesías.
Así la vida en alto derramada,
como el agua en la veste del retoño;
granando poco a poco y, semillero,
muere perdida la frescura. Luego
viene y tiembla la noche por las cuencas
deshabitadas. Quedarán estrofas
y versos sin mejilla ni memoria
queriendo ser un día voces vivas
y mortecinas sin haber nacido
hiriendo los renglones de las coplas.
Y no otra cosa del pensar ocioso.
Impresas en color elemental.
Libres han de seguir queriendo serlo
las escrituras que la mano firma.
eduardocarpio
28 de enero de 2013
En seno de madera va el grafito
prestándole textura a la palabra,
midiéndole al papel su escaso margen,
lugar donde las últimas ideas
son grises garabatos arrugados
que a nadie importarán, allí en el cesto
de los desechos. Leña para el fuego,
abrigo rojo contra el frío blanco
hasta la médula. También las odas
tiernas, aunque parezcan advertidas
fealdades, erróneas, confundidas,
antojos, veleidades, ..., fútil cosa
habrían de quemar sus vanidades
y, acaso ya cenizas, poesías.
Así la vida en alto derramada,
como el agua en la veste del retoño;
granando poco a poco y, semillero,
muere perdida la frescura. Luego
viene y tiembla la noche por las cuencas
deshabitadas. Quedarán estrofas
y versos sin mejilla ni memoria
queriendo ser un día voces vivas
y mortecinas sin haber nacido
hiriendo los renglones de las coplas.
Y no otra cosa del pensar ocioso.
Impresas en color elemental.
Libres han de seguir queriendo serlo
las escrituras que la mano firma.
eduardocarpio
28 de enero de 2013