Anda, ya he llegado a asir esta violeta y me ha dejado de su añil color los dedos impregnados... me gusta este color y la tersura de mis dedos ahora, me ha alegrado la vista esas sangrías que dotan al poema de más intensidad, yo lo percibo así en esos precisos puntos. Por otro lado, yo siempre lo he utilizado, de hecho, mis más antiguos poemas eran exageradamente sangriados (no sé si está bien dicho así) así que me siento como en mi propio hogar.
Pues es una poesía muy propia, quiero decir, intimista, personal, un estilo que no lograría asemejar a las corrientes mayoritarias que circulan por este foro, en otras palabras, en este poema me resultas muy original. Me encanta esa interjección ¡Oh! en el lugar adecuado, no es la primera vez que me sorprendo con la propia sorpresa del autor, autora en tu caso, y te alertan, muchas veces sin aludir a aquello que deba sorprendernos, sin embargo, levantan nuestro celo y nuestra mirada de jaguar a las proximidades inciertas del poema, donde tal vez hay algo más escondido.
¿Quito, dónde se ha perdido a lo largo de las líneas?
Poema a la poesía que desciende por la abrupta y escarpada orografía de tu país, por donde se descuelgan como ángeles las hordas de delicias en forma de poesías, eso percibo yo, hablas de tu tierra con un orgullo que asemejas a Dios mismo, lo que te situa en un plano dichoso con la nación que te gana como poetisa y con la fe o creencia que profesas.
Y te dejo mis estrellas, y, estoy pensando en algo más. Lo que más me ha gustado del poema es esto:
¡Oh!Delirio de vocablos,
que acariciaban
los cerros empinados
del hermoso rostro de Dios.
Y esa palabra precisamente en color azul marino, que no violeta (creo que estoy algo daltónico hoy) la que más, la única que ha mantenido ese color al copiar y pegar. Te dejo rep. sí, lo has merecido. Un saludo enorme a Quito