demonio de una mente
Poeta asiduo al portal
Y borró del libro, Azrael.
Sus suspiros fueron seducidos por el pincel,
y sus versos viajaron con la brisa,
hasta el epílogo de la sonrisa,
de aquella, quien hoy fue tomada por Azrael.
¿Dónde irán aquellas primaveras? ¿Dónde irán?
cuando sean furia todos mis lamentos,
como aquellos suaves y queditos vientos,
que en algún crepúsculo se hacen huracán.
Y debe ser inmenso el blanco en el papel,
donde, en el momento más trágico y cruel,
el sombrío ángel, borró el nombre de aquella,
quien huyó entonces, hacia esa constelación,
a la que solo le faltaba una estrella,
para representar la silueta de un corazón.
Sus suspiros fueron seducidos por el pincel,
y sus versos viajaron con la brisa,
hasta el epílogo de la sonrisa,
de aquella, quien hoy fue tomada por Azrael.
¿Dónde irán aquellas primaveras? ¿Dónde irán?
cuando sean furia todos mis lamentos,
como aquellos suaves y queditos vientos,
que en algún crepúsculo se hacen huracán.
Y debe ser inmenso el blanco en el papel,
donde, en el momento más trágico y cruel,
el sombrío ángel, borró el nombre de aquella,
quien huyó entonces, hacia esa constelación,
a la que solo le faltaba una estrella,
para representar la silueta de un corazón.
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