AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
Buscaré un muro de sombras
que sostenga una palabra y la silencie al mismo tiempo
que entreabra el vacío de dos mitades detenidas
como combinar en un instante la vida y la muerte.
Pero a veces se confunden los enojos y los roles
como si escarbáramos muy hondo las raíces de la luna
y existieran en un centro que nunca es el mismo,
un centro de ausencias que acompañan la noche.
Entonces comenzamos a buscar detrás de los olvidos,
detrás de los subsuelos donde las gotas se endurecen
como tumbas que nacen y pueblan los jardines.
Apoyamos el vino en la espalda de la nada
y contamos desnudos las ropas que llevamos.
Hasta Dios es ateo cuando mira a los hombres.
que sostenga una palabra y la silencie al mismo tiempo
que entreabra el vacío de dos mitades detenidas
como combinar en un instante la vida y la muerte.
Pero a veces se confunden los enojos y los roles
como si escarbáramos muy hondo las raíces de la luna
y existieran en un centro que nunca es el mismo,
un centro de ausencias que acompañan la noche.
Entonces comenzamos a buscar detrás de los olvidos,
detrás de los subsuelos donde las gotas se endurecen
como tumbas que nacen y pueblan los jardines.
Apoyamos el vino en la espalda de la nada
y contamos desnudos las ropas que llevamos.
Hasta Dios es ateo cuando mira a los hombres.
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