Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dicen que el futuro se lee en los posos del café…
Quizás por eso Adriana, bebía litros y litros, y extendía luego en la mesa de la cocina, los residuos que se iban apilando en montañitas informes asemejando cordilleras.
Hubo un tiempo en que miraba las estrellas pero se aburrió. Eran demasiadas y las luces de la ciudad impedían ver con nitidez su parpadeo -amén de que las solía confundir con aviones, lo que viene siendo un atasco celestial unido a grandes dosis de torpeza-. También intentó descubrir el mañana con el Tarot, pero siempre se le atravesaba el colgado y nunca llegó a comprender si debía ponerlo del derecho o del revés. Las runas que le regaló su amiga Lola por su cumpleaños, las dejó aparcadas en el primer intento, porque aquellos caracteres rudos le recordaban al juego de las tabas, y el futuro es una cosa muy seria, no es cuestión de irlo lanzando por los aires.
Pasaron los días, semanas, meses… y Adriana seguía amontonando borras de café en montes recrecidos; de los Apeninos a los Andes como Marco, sólo que ella no buscaba a su madre, buscaba la madre de todas las respuestas.
No sé si averiguó algo… Creo que sí porque lo cierto es que al poco, me encontré con un titular en prensa que rezaba: “Muere en extrañas circunstancias una joven. Se cree que fue aplastada por un alud de café”…
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