Alba clara
Poeta adicto al portal
Y el niño mira la luna
entre triste y embobado.
no da crédito a sus ojos
y la mira extasiado.
Se ha enamorado el chiquillo
en aquella noche clara,
y la luna le sonríe
con su carita de plata.
El niño mira a la luna
y de sus ojos se escapa,
la sonrisita más dulce
que puede crear su alma.
Más entonces se decide
no sin miedo, a acariciarla,
y la luna se le rompe
con solo rozar el agua.
Llora el niño, llora, llora
no ha querido lastimarla,
pero la luna se ha roto
por querer acariciarla.
Y la luna que contempla
tanta penita en su cara,
se junta cuándo se calma
el remolino en las aguas.
El niño seca sus ojos
a la vez que se levanta,
otra vez está sonriendo
con sonrisa embelesada.
Porque la luna sonríe
y le guiña un ojo en el agua.
entre triste y embobado.
no da crédito a sus ojos
y la mira extasiado.
Se ha enamorado el chiquillo
en aquella noche clara,
y la luna le sonríe
con su carita de plata.
El niño mira a la luna
y de sus ojos se escapa,
la sonrisita más dulce
que puede crear su alma.
Más entonces se decide
no sin miedo, a acariciarla,
y la luna se le rompe
con solo rozar el agua.
Llora el niño, llora, llora
no ha querido lastimarla,
pero la luna se ha roto
por querer acariciarla.
Y la luna que contempla
tanta penita en su cara,
se junta cuándo se calma
el remolino en las aguas.
El niño seca sus ojos
a la vez que se levanta,
otra vez está sonriendo
con sonrisa embelesada.
Porque la luna sonríe
y le guiña un ojo en el agua.