PITEIRA
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y la justicia ni la veo...
Levantose el abogado,
de buen paño engalanado,
y pidió que hablase el reo.
Era un hombre feo, feo,
de viruela muy marcado
y en sus ojos el pasado
la miseria reflejaba.
Pues así la cosa estaba:
Nada temía el letrado,
nada sus ojos hablaban
de pasado ni presente
mas arrugaba la frente
y de sus labios brotaban
palabras que condenaban
sin ninguna compasión
a un hombre cuya misión
sólo fue sobrevivir
y aun quería pedir
y suplicaba perdón.
Piteira.
Levantose el abogado,
de buen paño engalanado,
y pidió que hablase el reo.
Era un hombre feo, feo,
de viruela muy marcado
y en sus ojos el pasado
la miseria reflejaba.
Pues así la cosa estaba:
Nada temía el letrado,
nada sus ojos hablaban
de pasado ni presente
mas arrugaba la frente
y de sus labios brotaban
palabras que condenaban
sin ninguna compasión
a un hombre cuya misión
sólo fue sobrevivir
y aun quería pedir
y suplicaba perdón.
Piteira.
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