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¿Y la nariz?

lesmo

Poeta veterano en el portal
[…]
Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.

“Góngora”
Luis Cernuda


De jorobas del cuerpo
todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
no lleve alguna?


Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció, mohíno,
el gesto y contestó sin indulgencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

Su apéndice nasal reposa ahora
debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.

 
Última edición:
[…]
Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.

“Góngora”
Luis Cernuda


De jorobas del cuerpo
todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
no lleve alguna?


Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció mohíno
el gesto y contestó con impaciencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

Su apéndice nasal reposa ahora
debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.


Quien iba a pensar que A una nariz nacida por esa discordia entre Quevedo y Góngora, perduraría en el tiempo como elemento recordatorio de esa disputa, y que aquél, de algún modo, y sin saberlo, le hiciera el favor a éste al colgarle tan simpático lauro. Al final de cuenta el transcurrir de los siglos dio su fallo y sostuvo que estos grandes de la poesía española no se merecían la inquina absoluta y mutua. El símbolo de la nariz ha quedado en evidencia como parte de la recurrencia propia de la picardía poética que, quizá evitaría un enfrentamiento físico (ignoro si lo hubo o no) y que dice que, no solo la poesía permite presentar los sentimientos más nobles, sino que también sirve de catarsis para desahogar ira o rencor. Lo que si queda claro es que al tratar de estilizar esa nariz de tu soneto, no hay duda que el semblante de Góngora aparece magnánimo y nobilísimo.
 
Quien iba a pensar que A una nariz nacida por esa discordia entre Quevedo y Góngora, perduraría en el tiempo como elemento recordatorio de esa disputa, y que aquél, de algún modo, y sin saberlo, le hiciera el favor a éste al colgarle tan simpático lauro. Al final de cuenta el transcurrir de los siglos dio su fallo y sostuvo que estos grandes de la poesía española no se merecían la inquina absoluta y mutua. El símbolo de la nariz ha quedado en evidencia como parte de la recurrencia propia de la picardía poética que, quizá evitaría un enfrentamiento físico (ignoro si lo hubo o no) y que dice que, no solo la poesía permite presentar los sentimientos más nobles, sino que también sirve de catarsis para desahogar ira o rencor. Lo que si queda claro es que al tratar de estilizar esa nariz de tu soneto, no hay duda que el semblante de Góngora aparece magnánimo y nobilísimo.
Este comentario, estimado compañero, viene a enriquecer mi propuesta que, confieso, no tenía demasiadas pretensiones. Tal vez solo poner de manifiesto que esa nariz a la que fue condenado Gongora por dos veces, por la naturaleza y por la inmortalidad que le dio Don Francisco, ya no es más que polvo, al igual que a Don Francisco se lo comieron los gusanos y los gusanos que se comieron a éstos. Por otro lado Don Luis tampoco en este sentido fue magnánimo, según he podido leer en algún poema suyo. De ahí esté tentado de mudar el verso 6º. Me parece que sí en honor a la verdad puesto que la mofa de los defectos físicos no fue unidireccional.
Con afecto te mando un saludo muy cordial.
Salvador.
 
¡que son bellos por narices! y ole, vaya ritmo y sonido, más que contenido,más como me gusta todo l
[…]
Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.

“Góngora”
Luis Cernuda


De jorobas del cuerpo
todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
no lleve alguna?


Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció, mohíno,
el gesto y contestó sin indulgencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

Su apéndice nasal reposa ahora
debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.


o sale de tu mano y alma,marga
 
Muchas gracias, querida Marga, te lo agradezco muchísimo que veas así este soneto al cual no hay que encontrale más pretensión que decir que el tiempo acaba con todo, incluso con algunos hechos, y está bien que así sea. Yo, desde luego, disfrutaré de la poesía de uno y otro cuando tenga ocasión y nunca me serviré de nada que me conduzca al más mínimo conflicto, así lo ruego a tu buen amigo.
Te mando un abrazo.
Salvador.
 
Última edición:
Profundo y humano tu soneto, Salvador, que habla de la igualdad de todos los hombres en la muerte y recuerda a esos dos grandes poetas del Barroco, poco agraciados físicamente, que lograron la belleza y la inmortalidad de sus letras. Y también a este otro Luis más cercano, que siendo apuesto (según lo muestran las fotografías), alcanzó también la belleza poética y supo dignificar a sus maestros.
Saludos cordiales
 
[…]
Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.

“Góngora”
Luis Cernuda


De jorobas del cuerpo
todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
no lleve alguna?


Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció, mohíno,
el gesto y contestó sin indulgencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

Su apéndice nasal reposa ahora
debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.

Gusto inmenso recorrer esta propuesta poética que destaca que para morir sólo se requiere estar vivo y especialmente que lo físico y lo que este puede impactar o desmerecer es meramente creado por el hombre y en vida, ya después de tres metros bajo tierra es comida para otros seres ( es crudo, pero cierto)
Y a la historia que se entreteje en este poema
Un abrazo grande Lesmo
Camelia
 
[…]
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“Góngora”
Luis Cernuda


De jorobas del cuerpo
todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
no lleve alguna?


Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció, mohíno,
el gesto y contestó sin indulgencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

Su apéndice nasal reposa ahora
debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.

Ayyy Salva, la muerte nos iguala a todos, a ricos o poderosos y a pobres y desventurados, llegado este momento nos deshacemos del cuerpo y sus posibles defectos y ya no nos preocupamos por ninguna apariencia... Siempre he recordado a Quevedo y a Góngora y la inquina que había entre ellos, me llamó especialmente la atención lo de ..."Érase un hombre a una náriz pegado..." yo me observo y creo que también me podría decir Quevedo "Érase una mujer a una náriz pegada... jejeje... pero no tengo complejos por ello jejeje. Me ha encantado leerte querido amigo, besazos con mucha admiración y cariño....muááááackssss...
 
[…]
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“Góngora”
Luis Cernuda


De jorobas del cuerpo
todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
no lleve alguna?


Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció, mohíno,
el gesto y contestó sin indulgencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

Su apéndice nasal reposa ahora
debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.


Aplaudo tu poema, recordando ese famoso poema de Quevedo, a veces es imposible predecir que letras harán tanta historia, este hecho "a un hombre de gran nariz" pasó a la historia, recordando que aun entre los ilustres poetas, existen esas relaciones tensas y opuestas, un gusto leerte.
 
Profundo y humano tu soneto, Salvador, que habla de la igualdad de todos los hombres en la muerte y recuerda a esos dos grandes poetas del Barroco, poco agraciados físicamente, que lograron la belleza y la inmortalidad de sus letras. Y también a este otro Luis más cercano, que siendo apuesto (según lo muestran las fotografías), alcanzó también la belleza poética y supo dignificar a sus maestros.
Saludos cordiales
Muy agradecido, estimada compañera. Todo tu comentario rebosa verdad y lo valoro en toda su extensión muchísimo. Insisto, lo agradezco enormemente. Todo un lujo recibirte en este espacio.
Te envío con todo afecto mi saludo y mi consideración.
Salvador.
 
Gusto inmenso recorrer esta propuesta poética que destaca que para morir sólo se requiere estar vivo y especialmente que lo físico y lo que este puede impactar o desmerecer es meramente creado por el hombre y en vida, ya después de tres metros bajo tierra es comida para otros seres ( es crudo, pero cierto)
Y a la historia que se entreteje en este poema
Un abrazo grande Lesmo
Camelia
Todo un placer, estimada Camelia, que se haya acercado dejando esta tan amable y certera huella. Ha dado en el clavo en cuanto a la interpretación, cosa que agradezco enormemente, y esto llega a dar valor a mis letras. Muy agradecido.
Le mando junto a mi afecto, mi fraternal abrazo.
Salvador.
 
Última edición:
Ayyy Salva, la muerte nos iguala a todos, a ricos o poderosos y a pobres y desventurados, llegado este momento nos deshacemos del cuerpo y sus posibles defectos y ya no nos preocupamos por ninguna apariencia... Siempre he recordado a Quevedo y a Góngora y la inquina que había entre ellos, me llamó especialmente la atención lo de ..."Érase un hombre a una náriz pegado..." yo me observo y creo que también me podría decir Quevedo "Érase una mujer a una náriz pegada... jejeje... pero no tengo complejos por ello jejeje. Me ha encantado leerte querido amigo, besazos con mucha admiración y cariño....muááááackssss...
Mi queridísima amiga: ¡Cuánta es la razón que se desprende de todo lo que dices! En esta ocasión me siento, si cabe, más afortunado por contar con tu presencia y tu amistad que no tiene para mí más precio que el infinito cariño que siento por ti y todo lo tuyo. Todo lo que me llega de tus manos supone lo bondadoso, lo exquisito, lo adorable, todo lo bueno que tú puedas imaginar. Ser tu amigo es un privilegio con el que me ha bendecido el Cielo. Así lo veo y así lo proclamo.
Te mando mi corazón junto a mi abrazo, poco para lo que mereces.
Tuyo siempre,
Salva.
 
Aplaudo tu poema, recordando ese famoso poema de Quevedo, a veces es imposible predecir que letras harán tanta historia, este hecho "a un hombre de gran nariz" pasó a la historia, recordando que aun entre los ilustres poetas, existen esas relaciones tensas y opuestas, un gusto leerte.
Tu presencia, mi estimado Arnet, llega a hacer que esta propuesta se engrandezca. Por ello te muestro mi más sincero agradecimiento y te envío mi saludo muy afectuoso y mis afectos.
Salvador.
 
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Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.

“Góngora”
Luis Cernuda


De jorobas del cuerpo
todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
no lleve alguna?


Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció, mohíno,
el gesto y contestó sin indulgencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

Su apéndice nasal reposa ahora
debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.

Jajajaja, simpático soneto sobre el asunto de la inquina mutua que se profesaban el culterano y el cojitranco, jajaja.
Clavado en todos sus ritmos, sin fallo alguno (a mi juicio).
Pues sí, ya están libres de rencillas y desafectos, pero cuanto jugo sabroso le dieron a la poesía con esas puyas que se lanzaban, jajajaja, tanto, que tras siglos aún seguimos recordándolas y poetizando sobre ellas. Mi enhorabuena, te quedó soberbio.
Un fuerte abrazo, querido Salva.
 
[…]
Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.

“Góngora”
Luis Cernuda


De jorobas del cuerpo
todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
no lleve alguna?


Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció, mohíno,
el gesto y contestó sin indulgencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

Su apéndice nasal reposa ahora
debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.

Muy hermoso tu poema sobre la nariz que tiene cierto matiz irónico y resulta simpático de leer. Un abrazo amigo.
 
Jajajaja, simpático soneto sobre el asunto de la inquina mutua que se profesaban el culterano y el cojitranco, jajaja.
Clavado en todos sus ritmos, sin fallo alguno (a mi juicio).
Pues sí, ya están libres de rencillas y desafectos, pero cuanto jugo sabroso le dieron a la poesía con esas puyas que se lanzaban, jajajaja, tanto, que tras siglos aún seguimos recordándolas y poetizando sobre ellas. Mi enhorabuena, te quedó soberbio.
Un fuerte abrazo, querido Salva.
Muchas gracias, mi querido José, tu opinión y tu sentir son muy importantes para mí. Aquellas rencillas dieron muchos frutos, efectivamente. Celebro que esta propuesta te haya resultado agradable.
Te mando mis abrazos con mucho cariño.
Salva.
 
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“Góngora”
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todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
no lleve alguna?


Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció, mohíno,
el gesto y contestó sin indulgencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

Su apéndice nasal reposa ahora
debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.


Hay personas que se decantan más por la poesía de Góngora y otros más por la de Quevedo. Lo que no cabe duda es que ambos son dos grandes de la poesía universal. Me encantó tu soneto querido amigo. Muy bien traída la referencia a Luis Cernuda. La generación del 27 resucitó a Góngora de alguna forma demostrando la admiración hacia él, así que Don Francisco, a buen seguro, se debió revolver en su tumba.
Abrazos, maestro
 
Última edición:
Hay personas que se decantan más por la poesía de Góngora y otros más por la de Quevedo. Lo que no cabe duda es que ambos son dos grandes de la poesía universal. Me encantó tu soneto querido amigo. Muy bien traída la referencia a Luis Cernuda. La generación del 27 resucitó a Góngora de alguna forma demostrando la admiración hacia él, así que Don Francisco, a buen seguro, se debió revolver en su tumba.
Abrazos, maestro
Celebro, amigo Luis que te resulte agradable esta propuesta, Esas rencillas estuvieron siempre en estos dos y otros, tal herederos de sus acervos, que han resultado saludables para la poesía y, como se ha dicho ya más arriba, de catarsis para esas enemistades, que en sus fueros internos estaría la profundidad de las mismas. Te abrazo con todos los afectos.
Salva.
 
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todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
no lleve alguna?


Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció, mohíno,
el gesto y contestó sin indulgencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

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debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.

Certera lección versada de hechos históricos de grandes poetas.
Un abrazo

Alfonso
 
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“Góngora”
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todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
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Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció, mohíno,
el gesto y contestó sin indulgencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

Su apéndice nasal reposa ahora
debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.

Acabo de ver tu bello poema dedicado a una de las narices de mayor genialidad en este arte. Gran olfato, y hasta Quevedo lo hubo de advertir :)
"está con el gusano del gusano". Este verso (todo el poema me gusta, aclaro), es un resumen perfecto del paso del tiempo, que nos flagela a todos, pero que nos declara irremisiblemente humanos, iguales en nuestra mortalidad. Ha sido un gusto leer tu poema, que le rinde honores al objetivo de este foro. Un gran abrazo, amigo poeta.
Gus
 
Última edición por un moderador:
Acabo de ver tu bello poema dedicado a una de las narices de mayor genialidad en este arte. Gran olfato, y hasta Quevedo lo hubo de advertir :)
"está con el gusano del gusano". Este verso (todo el poema me gusta, aclaro), es un resumen perfecto del paso del tiempo, que nos flagela a todos, pero que nos declara irremisiblemente humanos, iguales en nuestra mortalidad. Ha sido un gusto leer tu poema, que le rinde honores al objetivo de este foro. Un gran abrazo, amigo poeta.
Gus
Gracias, muchas gracias, querido amigo por estas consideraciones amables. Todo un lujo llegando de tu saber. Celebro mucho que hayan sido de tu agrado estas letras.
Con todos mis afectos, un grande y fraterno abrazo.
Salva.
 
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“Góngora”
Luis Cernuda


De jorobas del cuerpo
todos se burlan.
¿Quién habrá que en el alma
no lleve alguna?


Epigramas
Francisco Martínez de la Rosa

¿Y la nariz?

Es cosa natural que en el camino
la gente se reúna por tendencia;
Cernuda y su poema es la evidencia
de alguno al que gustó lo gongorino.

Seguro que Don Luis torció, mohíno,
el gesto y contestó sin indulgencia
al verse en sumarísima sentencia
el reo narigudo del destino.

Su apéndice nasal reposa ahora
debajo de la tierra bienhechora
que acaba con rencillas y defectos.

Al tiempo que su juez, soneto en mano,
está con el gusano del gusano
ya libre de cojera y desafectos.

Creo que ya reposa este soneto al lado del de Góngora. Que será lo único que queda de aquella nariz. Saludos amigo Lesmo.
 

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