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Y las boquitas cerrá.

J.Carlos Campos

Poeta fiel al portal
Yo que me pinto la cara
de verde esperanza,
de verde esperanza...
y de blanco calma.

Hay en la calle un rosario,
un puto calvario
de bocas cerradas.
Uno tras otro los años
se vuelven macabros
silencios y espadas.

La chivería en la acera
la vida congela,
la tira y la pierde,
el pasotismo en las venas
clavando condenas,
llamando a la muerte.

Tiene un abuelo en la nuca
marcados los miedos,
pintado el pasado,
y aun sigue dando a su nieto
oscuros consejos
pa seguir tragando.

Guarda una madre en el vientre
la flor del machismo,
lo lava y lo tiende,
sabe a cariño y cobijo
y es otro demonio
que come chiquillos.

Un padre lleva en el pecho
sin ningún derecho
lagrimitas secas,
la fuerza bruta en las manos,
el alfa de enanos,
el ego en las penas.

Niños pisando otros niños,
la droga a la vista,
las mujeres muertas,
el bosque en el precipicio,
el mar retorcido,
primero la Visa.

Hoy el salón es un mundo
donde los adultos
se bañan de gente,
no quedan cuentos ni abrazos
ni existen milagros
que les quite el hambre
y en las pantallas se dejan
los juegos, las risas,
que eran pa su sangre.

Hay en la calle un rosario,
un puto calvario
de bocas cerradas.
 
Última edición:
Yo que me pinto la cara
de verde esperanza,
de verde esperanza...
y de blanco calma.

Hay en la calle un rosario,
un puto calvario
de bocas cerradas.
Uno tras otro los años
se vuelven macabros
silencios y espadas.

La chivería en la acera
la vida congela,
la tira y la pierde,
el pasotismo en las venas
clavando condenas,
llamando a la muerte.

Tiene un abuelo en la nuca
marcados los miedos,
pintado el pasado,
y aun sigue dando a su nieto
oscuros consejos
pa seguir tragando.

Guarda una madre en el vientre
la flor del machismo,
lo lava y lo tiende,
sabe a cariño y cobijo
y es otro demonio
que como chiquillos.

Un padre lleva en el pecho
sin ningún derecho
lagrimitas secas,
la fuerza bruta en las manos,
el alfa de enanos,
el ego en las penas.

Niños pisando otros niños,
la droga a la vista,
las mujeres muertas,
el bosque en el precipicio,
el mar retorcido,
primero la Visa.

Hoy el salón es un mundo
donde los adultos
se bañan de gente,
no quedan cuentos ni abrazos
ni existen milagros
que les quite el hambre
y en las pantallas se dejan
los juegos, las risas,
que eran pa su sangre.

Hay en la calle un rosario,
un puto calvario
de bocas cerradas.
Un placer leer tu trabajo que me pareció excelente. Gracias por compartirlo.
Un abrazo.
 
Hay en la calle un rosario,
un puto calvario de bocas cerradas
Me gustó el poema, poeta J. Carlos, me llamó la atención lo citado y recuerdo a mi madre y mi abuela que tocan las bolitas del Rosario y no se escucha lo que dicen. Un saludo cordial.
 
¡¡Impresionante!! cuantas cosas dices, cuantas verdades encerradas en tus versos, me gustan todas la estrofas, pero esta...El pueblo ha vuelto a los silencios, al miedo.

Hay en la calle un rosario,
un puto calvario
de bocas cerradas.
Uno tras otro los años
se vuelven macabros
silencios y espadas.

Me gusta todo ese corazón que pones y ese arte tuyo, esa rebeldía, ese dolor, que conviertes en versos. Felicidades.
Un abrazo grande.
Isabel.
 
Última edición:
Yo que me pinto la cara
de verde esperanza,
de verde esperanza...
y de blanco calma.

Hay en la calle un rosario,
un puto calvario
de bocas cerradas.
Uno tras otro los años
se vuelven macabros
silencios y espadas.

La chivería en la acera
la vida congela,
la tira y la pierde,
el pasotismo en las venas
clavando condenas,
llamando a la muerte.

Tiene un abuelo en la nuca
marcados los miedos,
pintado el pasado,
y aun sigue dando a su nieto
oscuros consejos
pa seguir tragando.

Guarda una madre en el vientre
la flor del machismo,
lo lava y lo tiende,
sabe a cariño y cobijo
y es otro demonio
que come chiquillos.

Un padre lleva en el pecho
sin ningún derecho
lagrimitas secas,
la fuerza bruta en las manos,
el alfa de enanos,
el ego en las penas.

Niños pisando otros niños,
la droga a la vista,
las mujeres muertas,
el bosque en el precipicio,
el mar retorcido,
primero la Visa.

Hoy el salón es un mundo
donde los adultos
se bañan de gente,
no quedan cuentos ni abrazos
ni existen milagros
que les quite el hambre
y en las pantallas se dejan
los juegos, las risas,
que eran pa su sangre.

Hay en la calle un rosario,
un puto calvario
de bocas cerradas.
"Y las boquitas cerrá"...pues no será la mía.
Primero lo captó el oído, luego la mente, y después la canté...pa que no falte de ná.

Se te notan los orígenes. ¡Música, Maestro!

Mi abrazo para el "coplero acompañado".
 
Última edición:
Yo que me pinto la cara
de verde esperanza,
de verde esperanza...
y de blanco calma.

Hay en la calle un rosario,
un puto calvario
de bocas cerradas.
Uno tras otro los años
se vuelven macabros
silencios y espadas.

La chivería en la acera
la vida congela,
la tira y la pierde,
el pasotismo en las venas
clavando condenas,
llamando a la muerte.

Tiene un abuelo en la nuca
marcados los miedos,
pintado el pasado,
y aun sigue dando a su nieto
oscuros consejos
pa seguir tragando.

Guarda una madre en el vientre
la flor del machismo,
lo lava y lo tiende,
sabe a cariño y cobijo
y es otro demonio
que come chiquillos.

Un padre lleva en el pecho
sin ningún derecho
lagrimitas secas,
la fuerza bruta en las manos,
el alfa de enanos,
el ego en las penas.

Niños pisando otros niños,
la droga a la vista,
las mujeres muertas,
el bosque en el precipicio,
el mar retorcido,
primero la Visa.

Hoy el salón es un mundo
donde los adultos
se bañan de gente,
no quedan cuentos ni abrazos
ni existen milagros
que les quite el hambre
y en las pantallas se dejan
los juegos, las risas,
que eran pa su sangre.

Hay en la calle un rosario,
un puto calvario
de bocas cerradas.
Cómo me gustaría que hubiera un ítem para decir no me gusta el tema, no me gusta que todavía haya que escribirlo, gritarlo, desmenuzar esas montañas de dolor en cada cuenta de un rosario, siendo apenas como hormigas, que mientras trabajan soportan que tantos otros sigan acumulando desidia. Y hablan, hablan, hablan, prometiendo más rosarios.
Es un excelente poema que duele. Abrabesos
 

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