Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Y llegas por las noches y me arrastras con ella
al borde del universo, donde
juramos encontrarnos.
Vienes y te metes en mi cama ,sigilosa y me
recojo en el arrullo y murmuro
tu nombre suavemente.
No estas, ¡pero estás!, en mi corazón
y en mis manos dibujada claramente
Mi cuerpo se resiente y recita tus besos, como
poesía de infante,
temeroso y pausadamente.
Traspasas la magia y transformas en mariposas
las luciérnagas que me cuentan
uno a uno mis recuerdos.
Haces que estos faroles amarillos se vistan de blanco
y pones de fondo la lluvia
para pensarte.
El silencio tiene tu voz, el silencio contiene tu aroma y
la pausa de tu partida.
El silencio rememora la noche prometida, esa en que nos
conocimos tanto.
De silencio, noche y lluvia mis repasos, que dulce
armonía, para soñarte .
Haces que todo parezca música y la retentiva de tu
mirada me acompaña.
Deambulando en tus ojos pude ver como nace el amor
en la mañana.
Como se aloja una ilusión en el alma y como se destila
la esencia, en solo una mirada.
Cabalga apresurada la mañana, las campanas
a lo lejos anuncian su llegada.
Y despiertas con migo después de soñada y te vienes
con el sol en la alborada.
No puedo más que sonreír, ante el día recién nacido,
Uno menos, para estar unidos.
al borde del universo, donde
juramos encontrarnos.
Vienes y te metes en mi cama ,sigilosa y me
recojo en el arrullo y murmuro
tu nombre suavemente.
No estas, ¡pero estás!, en mi corazón
y en mis manos dibujada claramente
Mi cuerpo se resiente y recita tus besos, como
poesía de infante,
temeroso y pausadamente.
Traspasas la magia y transformas en mariposas
las luciérnagas que me cuentan
uno a uno mis recuerdos.
Haces que estos faroles amarillos se vistan de blanco
y pones de fondo la lluvia
para pensarte.
El silencio tiene tu voz, el silencio contiene tu aroma y
la pausa de tu partida.
El silencio rememora la noche prometida, esa en que nos
conocimos tanto.
De silencio, noche y lluvia mis repasos, que dulce
armonía, para soñarte .
Haces que todo parezca música y la retentiva de tu
mirada me acompaña.
Deambulando en tus ojos pude ver como nace el amor
en la mañana.
Como se aloja una ilusión en el alma y como se destila
la esencia, en solo una mirada.
Cabalga apresurada la mañana, las campanas
a lo lejos anuncian su llegada.
Y despiertas con migo después de soñada y te vienes
con el sol en la alborada.
No puedo más que sonreír, ante el día recién nacido,
Uno menos, para estar unidos.
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