Y me oyes desde lejos y mi voz no te toca
Con el mas sofocante fervor de loco amor,
ondulantes cuerpos desnudos en desvarío
Tu mandato; me exiges dulcemente ¡penétrame!
Mancebo a tu placer y presto a obedecerte,
me embriago una vez más, tus pechos generosos
El resto del mundo no existe en tu suave voz;
nuestro gozo es plenitud querida hembra adorada.
Previo estaba anunciado vuelo de amapolas
Frambuesas bajo tu pelvis y delirio almíbar.
Al unísono nuestra fantasía ha cimbrado;
querubín de mis sueños te confundes en mi alma.
Logré entregarme pleno, teniéndote muy mía,
complacencia de exquisito postre compartido...
En nuestro más intimo y absoluto secreto.
Ramiro Deladanza
Nota: el título de mi poema es un verso del poema 15 de Pablo Neruda
Última edición: